Otro intento de explicación

Hace algunas semanas, el neurobiólogo Luis María Sánchez de Machado me envió un mail con información sobre la Dementización Crónica Progresiva (DCP), expresión que designa de una manera más científica a la demencia senil, y que supone otro intento de explicación sobre el mal descubierto por Alois Alzheimer. A continuación, transcribo los principios básicos de estos nuevos postulados.

*** La DCP se distingue de la depresión, la psicosis y las conductas a veces sorprendentes en un envejecimiento normal. De niguna manera le toca a cualquiera: no existe predisposición familiar, cuestión azarosa ni fenómeno contaminante que valgan.

*** El proceso de dementización puede afectar tanto a adultos jóvenes o mayores como a adultos muy mayores, de 80 años o más. Entre los primeros, corren más riesgos aquellas personas introvertidas, poco sociales, con dificultades a la hora de enfrentar desafíos, tendientes a depender de otros y a aferrarse a acontecimientos penosos propios y/o ajenos. Entre los adultos muy mayores, el problema se origina en la pérdida de la motivación vital, en el abandono de los sueños, en cierta resignación ante la muerte.

*** La probabilidad de contraer DCP aumenta con los años, cuando estas personas con determinado perfil no saben/pueden afrontar las pérdidas asociadas al paso del tiempo, por ejemplo la muerte de un esposo/a, la partida de los hijos, la jubilación, la pérdida de capacidades corporales y mentales. Este “dejarse estar” empieza a bloquear la recepción de estímulos por los nueve canales sensoriales, y a producir un fenómeno parecido a la atrofia de un músculo que no se ejercita más.

*** Dado este bloqueo paulatino, los enfermos de Alzheimer pierden poco a poco los sentidos del olfato, del gusto, de la orientación espacial, de la audición, del equilibrio, de la visión, del tacto, de la familiaridad/lo extraño y de la percepción corporal. Por otra parte, ante la conformación de redes neuronales débiles con baja estimulación sensorial, los pacientes también pierden la capacidad de recordar/recuperar eventos menores recientes.

*** Por todo esto, los indicadores biológicos más sólidos que permiten detectar un proceso de dementización son las fallas de los sistemas de reconocimiento sensorial. De hecho, la progresiva desintegración de las redes neuronales por déficit de estimulación constituye la esencia de la DCP, y conduce a la muerte porque un sistema esencial automático tiene conexiones con redes sensoriales tan específicas como vitales.

*** La Dementización Crónica Progresiva no es entonces una enfermedad genética, y tampoco es un problema propio de la memoria sino de la atención, y antes de la motivación, y antes de pulsiones biológicas y psicológicas que rigen nuestra voluntad, y aún antes de un estado primitivo de alerta inherente a nuestra condición animal.

*** Por último, el mal de Alzheimer tampoco supone necesariamente un proceso irreversible. Por lo pronto, elevarles a estas personas la autoestima, trabajar de tal manera que puedan reemplazar la idea abstracta de muerte por el deseo de vida real, insertarlos en una nueva cotidianeidad reivindicadora son acciones que, implementadas en forma conjunta, suelen arrojar resultados positivos.