Cien artículos

Falta menos de un mes para que termine el año, y las cifras redondas invitan a compartir balances y celebraciones. Por eso aprovechamos que éste es el artículo número 100 para pensar en la evolución de este blog que, aunque dejó de actualizarse durante meses e incluso ensayó alguna despedida, el 10 de marzo de 2011 cumplirá seis años.

La mudanza parece haberle hecho bien en términos de diseño, de nuevas aplicaciones y de frecuencia de publicación. Por lo pronto, en 2010 MaldeAlzheimer se actualizó mes a mes sin excepción: un verdadero récord en este lustro de vida.

A mayor compromiso, mayor desafío. Por lo menos se trata de evitar dos riesgos o tentaciones: 1) el/la de repetir datos, observaciones, reflexiones, sugerencias, catarsis, reclamos transcriptos en posts anteriores; 2) el/la de abandonar la producción propia para refritar artículos ajenos.

Este artículo centenario también invita a comentar los temas destacados del año:

 Qué (no) hacen los Estados con los ciudadanos enfermos de Alzheimer
Además de curiosear iniciativas extranjeras (francesa o boliviana por ejemplo), los argentinos deberíamos prestarles especial atención al desempeño de PAMI y a un programa regional como el PEATC (del cual cuesta encontrar novedades posteriores al anuncio oficial que se realizó a fines de septiembre pasado).

 La difusión de posturas críticas respecto de avances médico-científicos
Impresionan, por un lado, la sensación de “callejón sin salida” que dejó este encuentro en la Universidad de Pensilvania y, por otro lado, la ¿consecuente? reivindicación de las terapias sin drogas.

 El espacio que se le dedica a la figura del cuidador    
Para preservarlo, para guiarlo, para humanizarlo.

 Cierta reconciliación con la figura del médico
Más allá del síndrome House, este blog rescató a uno, dos, tres doctores.

Con justa razón alguien podrá reprochar el bajo nivel de productividad que supone la publicación de (escasos) cien artículos a lo largo de casi seis años. Desde este punto de vista, la cifra redonda no es razón suficiente para festejar.

Para quien suscribe, en cambio, el número cien es motivo de orgullo… además de un estímulo para seguir trabajando y mejorando.