La esperanza de otra vacuna

Distintos medios hispanófonos anunciaron ayer que en febrero próximo comenzarán los ensayos con una vacuna española contra el Alzheimer. Según el cable de la agencia EFE que refritaron diarios como el ABC de Madrid, durante año y medio se les aplicará la debida inyección a 48 pacientes radicados en Austria con el fin de probar que la solución 1) no es tóxica ni tiene efectos secundarios; 2) con el tiempo puede detener la principal lesión cerebral vinculada a la enfermedad y causada por la producción de placas amiloides.

Las apuestas a una vacuna capaz de combatir el Alzheimer datan de tiempo atrás. Ya en 2005 otro reconocido diario español renovó el optimismo en torno a la nueva versión de una solución que había sido suspendida por sus efectos secundarios; en 2006 la versión en castellano de BBC Mundo le dedicó un artículo a una “vacuna prometedora” y en 2008 distintos medios (por ejemplo éste) difundieron un cable de la agencia Associated Press (AP) que desterraba toda esperanza.

Ojalá el anuncio de ayer martes marque un cambio de rumbo promisorio en términos no sólo científicos sino periodísticos. De ser así, podremos empezar a despedirnos de los artículos meramente promocionales (por ejemplo de tal o cual laboratorio) y, mejor aún, de las falsas expectativas.

Alzheimer y farandulización

En su blog The Tangled Neuron, Mona Johnson cuenta que investigadores de la Universidad de Texas en San Antonio, Estados Unidos, publicaron un “interesante análisis” sobre la cobertura noticiosa que la televisión norteamericana le dedica al mal de Alzheimer. Según este informe, la caja boba sigue siendo la mayor fuente de conocimiento sobre este tema para la población norteamericana.

Después de estudiar 1371 transcripciones de noticias catódicas registradas entre 1984 y 2008, los académicos concluyeron que la cobertura televisiva sobre la enfermedad aumentó notablemente. En el transcurso de esos 24 años, la experiencia de personas famosas recibió mucha más atención mediática que la divulgación de causas, síntomas, diagnósticos.

Por su parte, los esfuerzos de concientización y prevención basados en datos precisos a cargo de los Centros para el Control de la Enfermedad (Centers for Disease Control o CDC en inglés) y de los Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health o NIH en inglés) casi no ocuparon espacio mediático.

Según el Dr. Seok Kang, co-autor del análisis de la Universidad de Texas en San Antonio, este fenómeno se relaciona con las exigencias de un mercado muy competitivo donde sólo sobrevive cierto tipo de noticias: aquéllas con contenido atractivo y sensacionalista; historias de vida más jugosas que la información objetiva, las políticas de Estado y la comunicación institucional.

Kang señala que, siempre en los Estados Unidos, el caso del ex Presidente Ronald Reagan aumentó la cobertura televisiva sobre el Alzheimer. Dado este antecedente, el informe sugiere que el mundo de las celebridades puede estimular la promoción de noticias basadas en información concreta, y que convendría reclutar a más famosos para que participen en campañas de difusión.

El especialista también ve con buenos ojos cierta tendencia a expandir los esfuerzos de concientización más allá de los noticieros, es decir, en la producción de ficción. “La mejor manera [de incrementar la atención del público] es -sostiene Kang- explotar la veta educativa de docudramas, reality shows y talk shows: series como ER y Grey’s Anatomy podrían presentar episodios basados en historias reales”.

Cuando en este blog analizamos la producción de HBO The Alzheimer’s project, justamente señalamos esta tendencia a farandulizar la enfermedad. “Es cierto que la difusión de información estadística, médica, científica corre serios riesgos de aburrir y que el ejercicio de concientización suele ser más efectivo cuando retoma elementos del cuento o la fábula convencionales -escribimos- pero ¿cuál es el límite entre implementar una estrategia comunicacional y coquetear con la privacidad propia y ajena para, de vez en cuando, golpear bien abajo?”.

A favor de la televisión destacamos su gran poder de convocatoria, su efectividad como instrumento de difusión e información. En contra, reconocemos los efectos adversos de una herramienta proclive a la espectacularización.

Seguro, la participación de personas famosas en campañas públicas ayuda a cautivar la atención de la ciudadanía, muchas veces indiferente a una enfermedad como el Alzheimer. Dicho esto, la caja boba puede hacer mucho más en términos de concientización si equilibra la balanza entre farandulización y rigurosa difusión.

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PD. La portada que ilustra este post corresponde a la revista People, equivalente a nuestra Gente. La publicación del artículo correspondiente, dedicado a las “familias corajudas” (y de personas reconocidas) que enfrentan el Alzheimer, indica que la farandulización de la enfermedad no es fenómeno exclusivo de la televisión.

2011, año Alzheimer

Entre los países hispanoparlantes, España parece uno de los más preocupados por el mal de Alzheimer, y probablemente sea el Estado con más fondos para solventar campañas, congresos y demás iniciativas destinadas a velar por la salud de sus ciudadanos mayores. Por lo pronto, nuestra Madre Patria designó al recién iniciado 2011 como “Año Internacional para la Investigación en Alzheimer y Enfermedades Neurodegenerativas”.

Efectivamente, con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación, del Ministerio de Sanidad y Política Social, del Ministerio de Economía y Hacienda, de la Fundación Centro de Enfermedades Neurológicas y del Instituto de Salud Carlos III, la Fundación Reina Sofía y la Fundación Pasqual Maragall son algunas de las entidades encargadas de organizar Alzheimer Internacional 2011.

Según informa este artículo de El Reservado, la iniciativa de alcance internacional tratará de divulgar el trabajo que científicos e investigadores de distintos países realizan para encontrar una cura fiable. El “plato fuerte” del evento tendrá lugar en Madrid el 21, 22 y 23 de septiembre, cuando se celebre la Global Alzheimer´s Research Summit que desplegará dos grandes áreas: la investigación básica y clínica, y la investigación socio sanitaria y de arquitectura.

En estos últimos términos, los impulsores de Alzheimer Internacional 2011 se proponen 1) sensibilizar sobre la importancia de la inversión en investigación científica; 2) apoyar a las asociaciones de familiares y enfermos; 3) ampliar los esfuerzos destinados a la formación de cuidadores.

Cuesta encontrar información sobre la eventual participación de alguna delegación argentina en la cumbre de septiembre próximo. Desde este blog estaremos atentos a la actualización de la información disponible.