A.L.M.A invita a su primera charla informativa de 2014

El Dr. Taragano es especialista en enfermedades neurodegenerativas y vicepresidente del Comité Científico de A.L.M.A.

Admás de especialista en enfermedades neurodegenerativas, Fernando Taragano es vicepresidente del Comité Científico de A.L.M.A.

Alzheimer y otras demencias: tratamiento, prevención y políticas públicas es el título de la primera charla informativa que A.L.M.A organiza este año. La exposición a cargo del neuropsiquiatra Fernando Taragano tendrá lugar el próximo martes 1º de abril en la sede porteña de la Asociación de Lucha contra el Mal de Alzheimer y Alteraciones Semejantes de la República Argentina: Lacarra 78, a la altura de Rivadavia 8800, en el barrio de Floresta.

Durante el encuentro, el Dr. Taragano explicará cómo prevenir el Alzheimer y otras demencias, cómo pueden tratarse estas enfermedades y cuáles son las políticas públicas implementadas para enfrentarlas/combatirlas. La charla está destinada a familiares de personas afectadas, profesionales de la salud, estudiantes, funcionarios de organizaciones públicas, responsables de ONGs entre otro público interesado en el tema.

La entrada es libre y gratuita.

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A.L.M.A ha sido mencionada en los siguientes posts de MA:
 De los pies a la cabeza
 Mes Mundial del Alzheimer
 Mes del Alzheimer, con el foco puesto en el cuidado
 Mes Mundial del Alzheimer. Agenda porteña
 Alzheimer para periodistas
 Tecnología y difusión, doble golpe anti-Alzheimer
 Es tiempo de actuar
 Los rostros de la demencia

El Dr. Taragano ha sido mencionado en los siguientes posts:
 Día Mundial del Alzheimer. Informe sobre cuidado a largo plazo
 El Alzheimer en pesos argentinos. Un intento de aproximación
 Más cerca de un test clave

Medicación anti-Alzheimer: Francia prescribe menos

Entre 2010 y 2013, las prescripciones de remedios anti-Alzheimer se redujeron un 26% en Francia según informaron Le Monde primero y Le Figaro después a mediados de septiembre pasado. Ambos periódicos se hicieron eco de un estudio realizado por Celtipharm, entidad privada especializada en la recolección y el análisis de datos sobre el ejercicio farmacéutico en ese país europeo.

La disminución parece originarse en el informe que la Haute Autorité de la Santé (organismo gubernamental que contribuye a la regulación del sistema de salud según parámetros de calidad) publicó en octubre de 2011, tras haber evaluado la eficacia de cuatro drogas convertidas en medicamentos para combatir el avance sintomático del olvido patológico: el donepecilo (Aricept), la rivastigmina (Exelon), la galantamina (Reminyl) y la memantina (Ebixa).

[Antes de seguir, dos aclaraciones importantes... La primera, en boca de Le Monde: para su estudio Celtipharm tomó 175 referencias, incluidos genéricos, es decir que fue más allá de las cuatro marcas nombradas en el párrafo anterior. La segunda, de interés para los lectores argentinos: las mencionadas drogas también se venden en nuestras farmacias con sus respectivos nombres comerciales, salvo el donepecilo que se comercializa principalmente como Cristaclar y Valpex.]

Volviendo al informe de la HAS, en realidad se trató de una re-evaluación. De hecho en 2007 el mismo organismo había estimado “importante” el interés terapéutico de las drogas en cuestión. Cuatro años más tarde, en cambio, lo calificó como “débil” e “insuficiente” pues encontró que, al término de seis meses de tratamiento, la calidad de vida de los pacientes mejoraba muy poco. 

De los cálculos realizados por Celtipharm, Le Figaro destacó que la prescripción de memantina -que en 2011 fue la de mayor distribución, con un stock superior al millón de cajas- bajó cerca del 17% en 2013. De la misma manera, la cantidad comercializada de donepecilo -la segunda droga más prescripta- pasó de 951.780 a 649.489 cajas: en otras palabras, la reducción fue del 32%.

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La ampliación de ‘La Siberia’ en Rosario y el Nobel de Medicina: dos buenas noticias

Para matizar un poco la postura escéptica o cautelosa que mantiene desde sus inicios, este blog hoy se permite celebrar dos buenas noticias difundidas en el transcurso de la semana. La primera es local: se trata de la inauguración de un centro científico y tecnológico en Rosario, especializado en investigar y desarrollar fármacos para combatir las enfermedades de Alzheimer y Parkinson. La segunda tiene alcance internacional pues se relaciona con el anuncio del Premio Nobel de Medicina: entre los tres científicos distinguidos figura el químico estadounidense Randy W. Schekmany, que en la actualidad investiga si la acumulación de placa amiloide propia del olvido patológico se debe a algún problema en la senda de secreción de la célula.

La inauguración del Centro Científico y Tecnológico en el Centro Universitario de Rosario, más conocido como ‘La Siberia’, tuvo lugar justo ayer. La edición santafesina de InfoNews (aquí) y el diario La Capital (aquí) publicaron esta mañana la crónica correspondiente. Junto con otros medios provinciales, informaron que en el nuevo edificio funcionarán, por un lado, una plataforma tecnológica de desarrollo de fármacos en fase preclínica (que depende de la Universidad Nacional de Rosario y del Conicet, y que al parecer es “única en su tipo en América latina”) y, por otro lado, el laboratorio alemán Max Planck de biología estructural, química y biofísica molecular que la Sociedad Max Planck de Alemania coordinará junto con la misma UNR.

En principio, este laboratorio constituye el segundo sitio de excelencia científico-académica de la SMP en Latinoamérica. Su puesta en marcha se enmarca en el programa de cooperación científica germano-argentina que la Embajada de Alemania en Buenos Aires anuncia acá y la mencionada Sociedad teutona, acá.

Resulta especialmente interesante la entrevista que Ignacio Jawtuschenko le hizo para Página/12 al principal impulsor de este emprendimiento, el doctor en Química alemán Christian Griesinger. Entre otras cosas, el especialista explicó lo siguiente:

“Durante años muchos científicos argentinos han ido a Alemania. En Max Planck hemos tenido la posibilidad de conocer la buena formación y la calidad de su trabajo. Ahora que están regresando a su país, nuestra idea es no discontinuar las actividades y analizar formas para seguir avanzando en conjunto.

La forma que encontramos es la de crear asociaciones internacionales. Es así que hemos asociado el Instituto de Psiquiatría de Munich con el Max Planck Buenos Aires, y al Instituto de Biofísica y Química que yo dirijo con el Laboratorio Max Planck de Rosario, que dirige el Dr. Claudio Fernández.

Nuestra organización concreta estas asociaciones tras una evaluación rigurosa de los grupos y la calidad científica de su trabajo, con el objetivo de mantener el nivel científico de Max Planck. Para la ciencia argentina representa un hecho notable dado que en el mundo no hay más de 35 grupos asociados”.

(…)

“Actualmente las grandes empresas farmacéuticas han cambiado su modelo de negocios. No hacen investigación científica temprana, delegan los ensayos en la academia, universidades públicas o en pequeñas empresas de biotecnología para luego, una vez hechas las pruebas, avanzar en el último tramo hacia el fármaco. Esto ha obligado a un acomodamiento de la academia, que ya no está sólo dedicada a la investigación básica, sino también a desarrollos concretos. En esta fase, el rol de la investigación básica es clave para enfrentar estas enfermedades.

En Francia, entre los años 2008 y 2009, se invirtió un billón de euros para investigar enfermedades neurodegenerativas y Alemania decidió invertir quinientos millones de euros para los próximos diez años. Establecer un modelo de interfaz entre el sector público y el privado es clave para que el resultado de la investigación se patente y la industria desarrolle el producto”.

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Geriátricos argentinos. Una de cal y otra de arena

En menos de tres días, dos geriátricos de nuestra Argentina debieron ser evacuados por un foco de incendio: el primer siniestro ocurrió la noche del martes 9 en la localidad rionegrina de Cipolletti; el segundo tuvo lugar esta madrugada en el municipio bonaerense de La Matanza. Mientras es muy pronto para conocer las causas del suceso más reciente, el diario Río Negro explica hoy el desastre ocurrido en el sur del país: el fuego se inició por la acción de un caloventor ubicado debajo de una cama, y que además “no es un elemento autorizado para ese tipo de espacios”. Al parecer, díez días antes inspectores municipales se habían presentado en el hogar para evaluar sus condiciones sanitarias, pero empleados de la institución les negaron el ingreso aduciendo que no estaban las autoridades responsables.

El geriátrico de Cipolletti contaba con una habilitación provisoria. La información sobre el siniestro registrado en el de La Matanza no dice nada al respecto. Ninguno de los dos episodios provocó muertes; sí en cambio hospitalizaciones debidas -en el primer caso- a la intoxicación con monóxido de carbono (dos pacientes todavía se encuentran en estado grave) y -en el segundo- a heridas no especificadas. 

Noticias periodísticas como éstas nos llevan a insistir en la necesidad de un mayor control estatal sobre los geriátricos, en especial sobre aquellos emprendimientos privados. Por lo pronto, y a propósito del artículo de Río Negro, ¿cómo es posible que una institución se permita rechazar una inspección porque sus máximos responsables no están presentes? Más indignante aún, ¿cómo es posible que los inspectores desistan de hacer su trabajo y se retiren mansamente ante este argumento? ¿No debería ser motivo de sanción la ausencia de autoridades competentes?

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