En el país de la incompetencia

Es muy probable que MaldeAlzheimer escandalice a muchos profesionales de la salud. Por un lado, los médicos, enfermeros y asistentes de geriátricos que visiten este weblog se toparán con un balance desfavorable respecto de su desempeño. La mayoría de las veces, leerán más críticas que elogios, más cuestionamientos que reconocimientos, más expresiones de decepción que de satisfacción.

Esto no es producto de una actitud ingrata, ni tampoco obedece a la ausencia total de profesionales probos e idóneos (afortunadamente todavía quedan algunos con vocación de servicio). Pero, lamentablemente, en el país de la incompetencia, el sistema de salud -por mi historia, aludo sobre todo al sistema privado- no escapa a las generales de la ley. De hecho, además de luchar contra la enfermedad, los parientes y amigos de una víctima de Alzheimer también debemos lidiar con doctores, enfermeras y asistentes que desconocen las características e implicancias de la patología, y que ni siquiera poseen la buena voluntad de cubrir o compensar sus falencias.

Dado semejante contexto, es muy poco usual que el paciente y quienes lo acompañan reciban la atención y contención apropiadas. Al contrario, el maltrato se encuentra a la orden del día: por ignorancia (”¿a este viejo de mierda qué le pasa?”), por desprecio (”para qué molestarse si, después de todo, es un viejo de mierda”), por subestimación (”¿qué saben ustedes de lo que le pasa a este viejo de mierda?”), por irresponsabilidad (”¿quién les dijo que soy yo quien debe hacerse cargo de este viejo de mierda?).

A muchos médicos y enfermeras no les gusta el trato de igual a igual. Cuando digo “de igual a igual”, no hablo de faltar el respeto ni de desestimar a la autoridad. Hablo de usar la terminología adecuada (con el tiempo, uno va a aprendiendo el nombre de síntomas, drogas, órganos, técnicas, aparatos, estudios, etc); hablo de formular las preguntas pertinentes; hablo de exigir lo que corresponde.

En realidad, estos mismos médicos y enfermeras prefieren transmitir un parte cada tanto, proporcionar la atención básica indispensable e irse a casa lo antes posible, sin tener que dar mayores explicaciones. Mientras los parientes/amigos se abstengan de molestar con dudas o verificaciones, el paciente será “el abuelito” y quienes lo acompañan se convertirán en parte del decorado hospitalario.

En el país de la incompetencia, el enfermo y quienes lo rodean dejamos de ser personas.

5 pensamientos en “En el país de la incompetencia

  1. Hoy como siempre a pesar de que mi padre ha fallecido el 13/02/07 sigo visitando estas páginas para tratar de seguir entendiendo porque y para saber que la angustia y tristeza que siento aún, la tienen otros de las misma manera. Yo extraño mucho a mi padre, en los últimos meses de su enfermedad me fue imposible mantener una conversación con él, pero me queda el consuelo que al haberme acercado al oido y decirle determinadas cosas, él en el fondo de su mente y corazón lo entendió, pues luego el me daba una caricia, caricia que no olvidaré hasta el último de mis días o el último beso que me dió, la sensación la llevo a todos lados.

    Por otro lado comparto en todo este escrito sobre los profesionales de los geriátricos úes yo he pasado por la etapa de tener que visitar junto a mi hermano lugares espantosos, pero debo decir que como no todos los policias son malos, no todos los geriátircos son malos ni las personas que lo conforman. Yo he tenido una gran experiencia en el lugar donde estuvo internado mi padre, y digo experiencia pues yo durante el día trabajaba para luego pasar mis tardes hasta que se hacia de noche con mi padre y tanto los médicos como el personal de enfermería, no solo atendían a mi queirod papá sino que “además se ocupaban del familiar que lo acompañaba!”en este caso yo su hija, para mi era mi casa pues esa era la casa de mi viejo los últimos meses, he tenido toda la comprensión y paciencia que requiere el familiar y la verdad “Gracias”. A mi padre que toda la vida fue una persona muy dura, no era de sonreir, no era de dar besos, en el instituto empezó a sonreir, a darnos besos, a mirarnos con cariño y yo eso se lo debo al personal y los médicos que tanto esmero, dedicación, amor, comprensión y compromiso ttenían y tienen con la tarea tan importante que realizan, dar dignidad a los enfermos.

    Para todos ellos mi más profundo agradecimiento.

    Y a vos viejo te llevo en el corazón.

    María Lucila Landa

  2. Despues de una internacion grave, con insuficiencia cardiaca y respiratoria, se salvo, pero me pregunte muchas veces si fue lo mejor, tanto para ella como para mi, mi madre desde esos 24 dias de internacion tuvo que ir a un instituto de Rehabilitación, lo decidi porque no queria un geriatrico, pero continuare la busqueda, a los dos meses un kinesiologo me dice que debo llevarmela porque entro en una meseta y no aprendera mas, cuando yo solo queria que mantuviera sus musculos menos rigidos, ella esta gastando 100 pañales por semana, el médico coordinador me dijo que con una persona que la cuide durante el dia estaba bien, es para sacarcela de encima y es por eso que luche para que le prorrogaran 6 meses mas asi que fui yo a la Plata y traje la prestacion.
    Pero claro ahora ademas de ser victima del Alzheimer soy victima del mal trato hacia a mi, pero a mi madre la aislan mas cada vez en lugar de integrarla, creo que tambien los pacientes la discriminan, en realidad no se que hacer, porque traerla a mi casa seria otro caos como el que ya pase y ahora no estoy en condiciones economicas despues de la ultima internacion domiciliaria para afrontar esta enfermedad.
    Es cierto que a pesar de estar ayudada en ese centro, tambien lo estoy padeciendo y cuando llego de estar con mi madre porque voy todos los dias despues del trabajo, y sabados y domingos, llego a mi casa destruida con dolores en todo el cuerpo, es como que no puedo mas.
    Cristina -Cariños a todos
    15 65 96 69 47

  3. Hola a todos! No solamente este es el país de la incompetencia y el abandono, con respecto al tema de atención sanitaria, también la legislación tendría que tener en cuenta que esta enfermedad produce una incapacidad en el paciente afectado y lo invalida para desarrollar actividades laborales.En mi caso, mi esposo tiene una invalidez del 80%(atrofia cerebral y diabetes tipo II)y
    a los casi 56 años de edad,estoy “luchando denodadamente” para que se le otorgue un Retiro por Invalidez, el cual fue denegado porque desde que deja de trabajar hasta que se detecta la enfermedad habían pasado más de 180 días.Sí, parece ridículo, teniendo en cuenta que mi esposo tenía ya 24 años de aportes. En este momento,el trámite de apelación entra en el tercer año desde su inicio y a la espera de que una jueza se apiade y firme para que le sea otorgado el beneficio. Qué ironía!!! me dicen que es cuestión de “tiempo”, que la justicia,tiene “sus tiempos”, pero nadie pensó que precisamente eso es lo que no contempla la triste enfermedad que afecta a mi esposo desde el año 2000.Gracias de nuevo, este espacio me permite sentir que no estoy sola.Margarita

  4. Todos aquellos que somos hijos o familiares cercanos a una persona con alzheimer pasamos por lo mismo. Pero yo me pregunto por que ??
    Tengo a mi madre con Alzheimer hace 7 años, al comienzo la cuidaba en mi casa, con la ayuda de “cuidadoras ” incompetentes que por que habían cuidado alguna vez a un abuelo creeían que podían con ella. Venían y se iban al poco tiempo espantadas sin tener o saber que hacer ante la negativa de mi madre de tan solo no querer entrar a su propia casa, y después de estar 5 horas dando vueltas.. tenía que salir corriendo de mi trabajo para ir a buscarlas.
    Luego la interné en un geriatrico que parecía muy limpito y apropiado, pero cuando las puertas se cerraban y los abuelos quedaban solos ..todo era muy distinto. Escuché más de una vez y dale 10 gotitas para tranquilizarlo… o acostalo y atalo un rato capáz se le pase, o sentalo en aquel sillón bajito que no se va a poder levantar solo y entonces va a llorar hasta que se canse.. y miles y miles de atrocidades.
    Ni hablar de la limpieza, la alimentación , la hidratación , los cuidados físicos,etc…Por supuesto no podía dejarla sola ni un minuto, asi que pagaba el geriatrico y en forma particular unas asistentes para que la estimularán en todo sentido.
    Gastaba un dineral !!
    Pasaron dos años de llantos interminables hasta que decidí alquilar un departamento y poner dos cuidadoras las 24 horas ..Quién sabe si esto funcionará??
    Breve historia contada , para que otros como yo se identifiquen en esta agonía.
    Nuestro sistema de salud no está preparado para cuidar personas con demencias de este tipo, no saben tratarlos (los estudios mas simples como placas o de sangre son una tortura para ellos), ni hablar de los hospitales que entran por una consulta y te lo devuelven con neumonía o en las mejores casos con una escara incurable.
    BUENO ESTE ESPACIO ME SIRVIO PARA SABER QUE NO ESTOY SOLA EN ESTA LUCHA , Y QUIZAS ALGUIEN ESTE DESCONSOLADO Y NECESITE ALGO DE MI .
    EN LO QUE PUEDA AHI ESTARE
    4546 – 1447
    O SI ALGUIEN SABE DE UNA RESIDENCIA MUY BUENA PASEN EL DATO. GRACIAS ERICA.

  5. Pingback: Nunca es tarde para amar « Espectadores

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