¿Cuestión de etnia, o simple desigualdad social?

En la edición 2010 de su informe sobre Hechos y cifras de la enfermedad de Alzheimer (EA), la Alzheimer’s Association (AA) de los Estados Unidos les dedica un apartado especial (traducido al español) a las variables de raza y etnicidad en la población norteamericana víctima del mal. Según este reporte -y ésta es una de sus conclusiones principales- las personas mayores afroamericanas tendrían el doble de probabilidades que sus congéneres blancos de contraer Alzheimer y otras demencias, y los hispanos se verían afectados 1.5 veces más.

En principio, ningún factor genético conocido puede explicar esta diferencia estadística. Por lo pronto, la cantidad relativamente pequeña de personas que a nivel mundial sufren las mutaciones genéticas desencadenantes de la EA y la ambigüedad de los resultados sobre el impacto que les ocasiona a afroamericanos e hispanos la herencia de la forma e4 del gen ApoE atentan contra la contundencia de cualquier hipótesis en ese rubro de la ciencia.

Sí, en cambio, llama la atención que los mayores afroamericanos e hispanos 1) padezcan más diabetes y presión alta (dos factores de riesgo para el Alzheimer) que los blancos; 2) posean niveles inferiores de educación y otras condiciones socio-económicas desfavorables (elementos también asociados a las demencias); 3) acudan menos al médico por posibles síntomas de Alzheimer. 

Esta tercera constatación se relaciona con el hecho de que los costos del servicio que en los Estados Unidos financia Medicare (imposible no pensar en Michael Moore) son sustancialmente más elevados para los afroamericanos e hispanos con diagnóstico de EA que para sus congéneres blancos. Al parecer, esto sucedería porque afroamericanos e hispanos se encontrarían en una fase más adelantada de Alzheimer u otra demencia y, por lo tanto su mayor deterioro físico y cognitivo los llevaría a recurrir más a menudo a hospitales, especialistas y otros servicios médicos.

Después de leer este informe, el Alzheimer adquiere una dimensión social que doctores y periodistas suelen pasar por alto o relegar a un segundísimo plano. A priori, da la sensación de que las variables de etnicidad remiten más una situación de desigualdad -que en los Estados Unidos les juega en contra a la comunidad negra e hispana- que a cierta vulnerabilidad de origen racial.

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