Terapia intergeneracional. Sobre las guarderías mixtas

Las guarderías intergeneracionales proliferan en los Estados Unidos desde principios de los años noventa. Sus responsables sostienen que la convivencia entre niños y mayores permite que los primeros conciban la vejez como una etapa natural de la vida, y que los segundos se sientan útiles e integrados. Los críticos, en cambio, advierten sobre los riesgos de infantilizar -y por lo tanto de restarle dignidad- a la tercera edad.

Quienes cuestionan la alternativa también señalan su origen económico. De hecho, los impulsores de estas otras guarderías mixtas supieron reconocer la desesperación de muchos adultos que deben salir a trabajar y no pueden costear un jardín de infantes para que cuide de sus hijos y un geriátrico -o un asistente a domicilio- para sus padres.

Desde esta perspectiva, se piensa más en el cliente que paga (y así mata dos pájaros de un tiro) antes que en el bienestar de los familiares asistidos.

Fuera de los extremos, algunos especialistas valoran la iniciativa pero exigen precisar las condiciones del servicio. Por ejemplo, este artículo publicado por la Universidad de Utah subraya la necesidad de analizar distintos criterios que hacen a la dignidad de los mayores: actividades principales, necesidades de autonomía/elección/privacidad, constitución del entorno familiar, modalidad de relación interpersonal.

Otros entendidos piensan más en los chicos, y por lo tanto en cuestiones de seguridad. En este sentido desaconsejan la convivencia con mayores en situación de riesgo, por ejemplo los enfermos de Alzheimer (merece un segundo post otro aspecto de la terapia intergeneracional: la conveniencia de la visita de niños).  
 
Por el momento, no existe ningún programa de estas características en Argentina. Al menos eso sugieren los resultados que arroja el motor de búsqueda internacional disponible en el sitio de Generations United.

En nuestro país también son pocos los que pueden costear la contención institucional de sus padres y de sus hijos. Sin embargo, y a diferencia de lo que sucede en los Estados Unidos, quienes deben enfrentar este problema todavía pueden contar con la familia y el Estado… aún cuando ambos estén en crisis y su respaldo sea limitado.

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PD. Más sobre guarderías intergeneracionales en este post del blog The New Old Age, propiedad del NY Times (en inglés).

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