La caja de la memoria

En este post sobre terapia intergeneracional, mencionamos la polémica en torno a las guarderías mixtas, concebidas para cuidar a niños pequeños y mayores sin autonomía. Porque nos sentimos más cerca de las posturas críticas, tomamos con pinzas las supuestas ventajas de la convivencia institucionalizada (a no confundir con aquélla que se da en un hogar por razones de fuerza mayor) y en última instancia rescatamos la opción de las visitas.

Aún cuando no recuerde quiénes somos, el enfermo de Alzheimer puede reconocernos a nivel epidérmico. Por un lado, el contacto humano siempre es valioso. Por otro lado, los chiquitos suelen aportar una dosis de frescura capaz de oxigenar una cita a veces difícil.

Dicho esto, conviene tomar algunas precauciones para reducir los riesgos de encuentro fallido. Por ejemplo:

 Planear la visita para un momento en que niño y paciente estén descansados.

 Si el niño ya habla, adelantarle las circunstancias de esta visita.   

 Una vez ante el enfermo, respetar sus espacios y sus tiempos, de tal modo que no se sienta invadido o acosado.

 Acortar la cita si la presencia del chico provoca angustia o irritación. De suceder esto, no hay que tomarlo como una agresión personal: las reacciones destempladas se deben a la confusión propia del Alzheimer.

Como otros sitios web especializados, la Alzheimer Society de Canadá también intenta explicarles esta enfermedad a los niños. “Los enfermos necesitan saber que les importás. Sienten tu amor cada vez que los tomás de la mano o les das un abrazo” es una de las frases publicadas en la página correspondiente.

La llamada “caja de la memoria” es quizás una de las recomendaciones más conmovedoras. Se trata de llevarle al paciente una caja con objetos capaces de estimular el recuerdo de momentos compartidos: fotos, cartas, tarjetas, dibujos, tickets de entrada a algún espectáculo, viejos regalos, algún broche o pañuelo, etc.

Sacarlos, mostrarlos, comentarlos, volver a guardarlos son tareas compartidas que, guiadas, pueden acercar al chico con su abuelo, tío, amigo de la familia… y de paso reivindicar las bondades de la terapia intergeneracional.

2 pensamientos en “La caja de la memoria

  1. hola….es triste y doloros esta enfermedad..mi mama hace ya tres meses q la tiene..es precos xq recien tiene 61 años…pero para lo q llevamos ya dos meses a aumentado a pasos agigantados…como dice su psiquiatra….me gustaria saber como tratarla…como convivir….en casa vivimos mi papa mi nene de cuatro años y yo de 32 años….tengo hermanas pero como yo vivo aca sienten la confianza y la soltura para que me haga yo cargo de todo…y pienso que no es asi…pero con ellas lucho contra la corriente,hay dias que termino agotada en tre el cuidado de mi mama y de mi nene…necesito ayuda…saber como hacer…solo les pido que me guien…y desde aca un beso grande y gracias…

  2. Hola Ana…
    Si la convivencia con un enfermo de Alzheimer es difícil, la situación se agrava cuando el cuidador -o cuidadora en tu caso- también tiene una familia que atender en la misma casa.

    Desde mi condición de familiar de un enfermo ya fallecido (no soy médica ni psicóloga), te recomiendo que compartas tus angustias y dudas al psiquiatra que atiende a tu mamá. Tal vez él pueda recomendarte algún especialista que te guíe como hija de una paciente, madre de un nene de 4 años y con tu papá también a tu cargo.

    En este blog también encontrarás distintos artículos (por ejemplo éste, éste, éste, éste) que tal vez puedan ayudarte. Cuando puedas, tomate el tiempo de leerlos.
    Ánimo.

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