Conversar con el médico

Estamos en una época en que la información está universalizada y el acceso a la información es posible a tal punto que un paciente puede entrar a leer artículos en revistas médicas. En la red está casi todo.

Lo importante es poder conversar con el médico, que debe tamizar esa información que muchas veces el enfermo no puede analizar adecuadamente. Es bueno que el paciente esté informado, eso genera también en el médico la necesidad de explicar las cosas como son, porque hay una tendencia nuestra a tratar de hacer sin dar demasiadas explicaciones.

Aunque forman parte de la entrevista que un paciente de VIH le hizo a su propio médico, los párrafos transcriptos son válidos para toda situación de enfermedad, incluida el Alzheimer.

Desde este blog, rescatamos la reflexión del Dr. Oscar Rizzo para compartirla con quienes magnifican la función pedagógica y reparadora de Internet. Otra vez insistimos en la necesidad de mantener cierta distancia respecto de la información difundida no sólo en la Web, sino también en los medios tradicionales.

Por otra parte, cabe destacar la reivindicación de la figura del profesional de la salud como interlocutor idóneo para ayudar a distinguir datos rigurosos de contenidos imprecisos, hipótesis falsas, promociones encubiertas, expresiones de deseo y/o simples rumores. Algunos también celebramos la crítica al “hacer sin dar demasiadas explicaciones”, tendencia recurrente en los galenos que padecen el síndrome House.

Un pensamiento en “Conversar con el médico

  1. Mama, tiene con la sugerencia del mal de alzheimer hace 12-13 años, pero hace 5-6 años, los sintómas y actividades se aprecian y/o aparecen con más frecuencia, es un caso raro, pero todo lo que se dice del mal, como avanza la enfermedad, en ella se aprecia algunas veces y otras no, realiza actividades que cualesquier persona con el mal no lo haria, quizás los medicamentos que empezaron hace 12-13 años tomandolos, han sido el paliativo de su no avance y retardo, al menos intento que lleve una vida y vejez hasta donde yo puedo y quizás la medicina más poderosa es el amor y cariño que se le puede dar, sólo espero que algún día se descubra la cura, tal vez mama este o no a tiempo, pero para muchas otras personas tal vez si.

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