Milagro navideño

Las fiestas de fin de año constituyen uno de los momentos más duros para los familiares de enfermos de Alzheimer, sobre todo para aquéllos con un ser querido internado en un geriátrico o lugar especializado. Es cierto que algunos establecimientos hacen todo lo posible por rescatar el espíritu esperanzador -si se quiere celebratorio- de estas fechas, pero ni la decoración acorde ni los eventos especiales consiguen distraernos del dolor que provoca el olvido patológico.

A título personal me permito evocar las cenas del 24 y 31 en el geriátrico donde mi padre vivió sus últimos años. No me refiero al festejo institucional, sino a la ocasión de llevar comida/bebida y algún regalito a la mesa improvisada que mi madre y yo compartíamos con él y con otro(s) enfermo(s) acompañado(s) por sus parientes.

Éramos pocos los hijos y/o cónyuges dispuestos a cumplir con la tradición navideña en un lugar tan ajeno a la costumbre hogareño-familiar. Es que ni la experiencia de pasar alguna que otra Fiesta fuera de casa prepara para este enfrentamiento con la enfermedad: un duelo por momentos sórdido, sobre todo cuando las luces, colores, risas, deseos de reunión y felicidad del folklore navideño trastabillan en un escenario donde prevalecen los silencios de la gris desmemoria.

Para los enfermos avanzados, el 24 y 31 de diciembre pierden significado. No hay árbol, guirnalda, pan dulce, turrón capaces de despertar el recuerdo de festejos anteriores. Nada queda de la historia de un niño Dios que (re)nace con un mensaje de esperanza bajo el brazo. Ninguna aguja mental marca la llegada de otro año.

Los sanos, mientras tanto, soportamos el peso de la tradición. Acondicionamos la mesa, contamos anécdotas, ofrecemos regalos, brindamos por presentes y ausentes, miramos al cielo y le encomedamos al de Arriba y, porqué no, al año nuevo un milagro navideño: que mientras la ciencia siga sin encontrar una cura para el Alzheimer, nuestros enfermos (y nosotros mismos) no sufran (no suframos) más.

Quien sabe… A lo mejor 2012 cumple.

4 pensamientos en “Milagro navideño

  1. María, tus palabras reflejan de manera exacta lo que se siente por estas fechas….ojalá se de un milagro para el 2012, ojalá….

  2. Marìa, gracias por tus palabras. Este año por suerte todavìa mamà està conmigo y como sabemos que la enfermedad avanza también viaja mi hermano y mis sobrinas para que mamà estè con sus dos hijos y cinco nietos.

    Estas fechas nos sensibilizan aún màs pero tu post me recuerda que hay muchos que estamos en esta lucha y nos acompañamos.

    Aunemos nuestras almas y brindemos por el ayer, por el hoy y por el mañana donde se pueda encontrar algo para aliviar el dolor de enfermos y cuidadores.

  3. Fuerza, Norma… A lo mejor el milagro (o algún milagro) está en nuestras manos. Por lo pronto, sigamos adelante de la mejor manera posible.

    Gracias a vos por tus palabras, Diana. Como bien sugerís, brindemos por todo lo que podemos hacer: para aliviar el sufrimiento y para concientizar sobre esta enfermedad.

    Un abrazo para ambas.

  4. OJALA QUE ESTE DESEO SE HAGA REALIDAD EN EL 2012.
    YA QUE NO SE SI ES PORQUE MI MADRE ESTA TRANSITANDO ESTA DIFICIL ENFERMEDAD, PERO CADA VEZ EN LA CALLE, EN SALA DE ESPERA DEL CONSULTORIO DE SU MEDICO…..VEO MAS GENTE QUE PADECIENDO ESTO. YA QUE NOTO A MI MADRE MUY PARECIDA A ESTAS PERSONAS.
    ES POR ESO QUE CREO QUE NECESITAMOS ALGO QUE PUEDA AYUDARNOS, AL ENFERMO Y A NOSOTROS FAMILIARES.
    LOS MEJORES DESEOS

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