La condena a un hoy eterno

Cuando el hoy nos juega en contra, los nostálgicos solemos refugiarnos en el ayer y los soñadores en el mañana. “El tiempo lo cura todo”, reza el dicho popular.

¿Qué pasa cuando perdemos la capacidad de situarnos y proyectarnos cronológicamente? A priori parece imposible añorar el pasado o especular con el futuro si dejamos de reconocer nuestro presente y su finitud.

El mal de Alzheimer apolilla la memoria, mutila recuerdos, altera conductas, desestabiliza entornos y afectos. También anula la percepción del tiempo. Primero desaparecen las nociones de hora, día, semana, mes, año; luego los separadores más elementales: antes, ahora, después.

El olvido patológico impone una suerte de hoy eterno. Se derrumban entonces los refugios del dios Cronos, no sólo para los enfermos que alguna vez fueron nostálgicos o esperanzados, sino para quienes creemos en el poder curativo del tiempo.

Un pensamiento en “La condena a un hoy eterno

  1. es cierto lo que decis, es un hoy eterno o a un presente encadenado…. sin poder mirar hacia atras o hacia adelante

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