Gracias por los versos

Vaya uno a saber en qué rincón ¿argentino?, ¿uruguayo?, ¿latinoamericano? se encuentra el graffiti cuya foto circula por Internet y también ilustra el presente texto. La captura del verso atribuido a Mario Benedetti invita a buscar la fuente original en el legado del poeta uruguayo. Y la encontramos a dos o tres clics de distancia, en Señales.

Sin proponérselo, el poema de amor también habla del Alzheimer. De hecho, además de referirse al efecto reparador de la memoria (en este caso como antídoto de la soledad), reconoce la elocuencia de las manos (“en las de ahora, no las de antes”).

Lo comentamos en posts anteriores: el olvido patológico encuentra un límite en el recuerdo de los sanos, en nuestra capacidad para ayudar a (re)construir la historia personal -incluso la identidad- de nuestro ser querido enfermo. Por otra parte, algunos legos en la materia sospechamos que la memoria sabe escapar del cerebro avasallado para refugiarse en la piel, en las manos: una y otras consiguen entender y expresar más allá de las palabras.

“Mírame pronto, antes que en un descuido me vuelva otro”, escribe Benedetti y los familiares de pacientes de Alzheimer también nos apropiamos de este verso. Ese convertirse en otro, lo padece el enfermo víctima de la despersonalización y lo sufrimos los sanos cuando el enfermo deja de reconocernos.

En uno y otro caso, apostamos a la mirada con la ilusión de reencontrarnos.

Gracias por el fuego es otra obra de Don Mario. En MaldeAlzheimer nos permitimos parafrasear al escritor uruguayo para agradecerle los versos que nos invitó a descubrir un graffiti capturado en algún rincón argentino, uruguayo, latinoamericano.

5 pensamientos en “Gracias por los versos

  1. La mirada nunca falla, para seguir teniendo un puente de comunicación con la persona enferma…. Podrá no recordarnos, pera siente que hay un vínculo afectivo….. Muy lindo lo de Benedetti….

  2. Y gracias por este post Maria.

    Por la prosa y el verso de Benedetti que con el ensamble de tus palabras conmueve en las fibras más íntimas.

    Tu alma cultivada cultiva también la mia.

    tus miradas insomnes
    no dan abasto
    dónde quedó tu luna
    la de ojos claros.

  3. Totalmente de acuerdo, Stella. La mirada y la piel (o el contacto visual y el epidérmico) se convierten en puentes del vínculo afectivo que la cabeza parece haber olvidado. La poesía lo dice mejor que las exposiciones científicas, ¿no?

    Qué bueno que el post te haya gustado, Mabel. Gracias por darte una vuelta por acá.

    Diana, gracias a vos por tus palabras. Sin dudas, el poema de Benedetti cala profundo en el corazón de quienes tuvimos/tenemos a un ser querido con Alzheimer.

  4. de acuerdo con todas vosotras keridas amigas ,pero k pasa no veo ningun nombre de caballeros ,o eske las mujeres u hombres k sufren alzheimer no parieron hijos varones .keridos si a todos nos paren por igual lo lojico es k tambien cuidemos a nuestro mayores x igual.ellos nos cidan desde k nacemosy asta k nos vamos d casa ,y k poco hacemos luego nosotros x ellos.un abrazo muy fuerte a todos los cuidadores,familiares o no .gracias por perder un pokito d toenpo con los k perdieron todo el tiempo con nosotros

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