La venta de bebés terapéuticos, o cómo lucrar con el Alzheimer

“Someone to love baby doll” o “Alguien que quiera a este muñecote” se llama uno de los artículos que más impresionan de la variada oferta de The Alzheimer’s Store, negocio que los norteamericanos Mark y Ellen Warner montaron en 2001 para comerciar productos en principio capaces de facilitar las actividades diarias de parientes de pacientes, cuidadores profesionales y personas con dificultades de memoria. Hoy la compañía es propiedad de Healthcare Products, LLC, otro emprendimiento familiar que -según un comunicado publicado en la home del sitio web institucional– se compromete a “enriquecer y extender” el negocio original en los Estados Unidos y en el extranjero.

El prospecto online sostiene que estos muñecos cuyo precio roza los cien dólares “causan un notable efecto en mujeres (y hombres) que atraviesan las instancias media y avanzada del Alzheimer”. Al parecer apaciguan al enfermo, en parte porque lo retrotraen “a cuando se sentía útil y tenía un propósito en la vida, a cuando cuidar a un niño era prioridad n°1” [Nota mental: ¿cabe deducir que el artículo será menos o nada efectivo en gente mayor sin descendencia?].

Los interesados pueden elegir entre trece modelos de bebés con distintos rostros, color de pelo, piel y ojos, aunque todos ellos “hacen milagros” independientemente de su apariencia física. Como corresponde, la página en cuestión difunde comentarios de clientes que elogian la mercadería (y en este caso agradecen la ocurrencia).

Es cierto… El olvido patológico supone una suerte de regresión progresiva, que algunos confunden con la idea de que el enfermo desanda alegremente su historia personal hasta volverse tan vulnerable y dependiente como cuando era bebé. Desde este punto de vista, el muñeco del Alzheimer’s Store serviría no sólo para recuperar cierta sensación de responsabilidad y lucidez propias de la adultez plena, sino para acompañar el retroceso a una niñez signada por el aprendizaje que muñecas y muñecos solían alentar en un pasado no tan remoto.

Es cierto que nada puede descartarse apriori a la hora de enfrentar y mitigar una enfermedad inasible. Quién sabe; tal vez realmente haga milagros esta parodia estadounidense y terapéutica de nuestros superados bebés de Yoli Bell.

Sin embargo, a algunos familiares de víctimas de demencia nos perturban no sólo los baby dolls del Alzheimer Store sino la sola idea de montar un comercio especializado en esta enfermedad (y, ya que estamos, en cualquier otra). Por un lado, la iniciativa parece inspirada en los pet shops, es decir, en esas boutiques que venden alimentos, accesorios, juguetes para mascotas e incluso literatura sobre cómo cuidar al perro, gato, hamster, tortuga, canario que tenemos en casa.

Por otro lado, nos sentimos ante una edición ¿bonita y bondadosa? de Chucky que termina tergiversando -por no escribir “ridiculizando”- la apuesta de algunos tratamientos contra el olvido patológico a la relación epidérmica con el ser querido, a ese contacto afectivo que ni el plástico ni el hule pueden emular, menos aún suplantar.

3 pensamientos en “La venta de bebés terapéuticos, o cómo lucrar con el Alzheimer

  1. Leo atentamente mientras pienso. Mamá está en una etapa de su enfermedad donde no puede con ella misma pero tiene ganas de bañar a un bebé y continuamente les pide a los nietos que tengan un bebé porque ella dice que lo va a cuidar.
    Por ahora no se me ocurriría comprarle un muñeco porque todavía algo entiende y ella misma se sentiría mal. El tiempo dirá si en algún momento puede ser de utilidad o no para acompañar el retroceso.

  2. Me quedé sorprendida y no sé qué opinar. Cuando mi padre tuvo Alzheimer, lo llevaba a la plaza y se enternecía con los chicos, y cuando la enfermedad estaba más avanzada, le ponía “chiches” en su mesa a modo de estimulación (aros de colores para que ensarte en un eje, papeles para que doble, algún osito que hacía ruido, y algún muñeco también), pero los utilizaba como objetos….. Supongo que la idea de comercializar estos bebotes habrá salido de la observación de muchos casos……

    Sí comprobé que los animales domésticos sacan del ensimismamiento a las personas con Alzheimer, y eso que no observé a los perros especialmente entrenados para estimulación…… Realmente, una incógnita….

  3. Mi padre en cierta etapa del alzheimer tuvo mucho acercamiento con los niños. le encantaba cuidar a sus nietos y se enternecia con cualquier niño en algun parque o por la calle, pero dudo que no reconociera entre un muñeco y un niño aun en lo mas avanzado de su enfermedad pues lo que le llamaba la atencion de ellos eran sus movimientos y sus juegos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s