¡A no engordar!

Según el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia (INSERM son sus siglas en el idioma original), la obesidad agravaría las lesiones asociadas a la enfermedad de Alzheimer. La hipótesis remite a un estudio que este organismo público llevó adelante junto con la Universitad Lille 2/Université Lille Nord, y que la American Diabetes Association publicó en su revista institucional a mediados de diciembre pasado.

Recién el lunes pasado el INSERM subió la gacetilla correspondiente a su sitio web. A continuación, presentamos la traducción del texto institucional.

Se sabía que la obsesidad, factor de riesgo mayor en el desarrollo de la resistencia a la insulina y de la diabetes de tipo 2, también aumenta el riesgo de demencia durante el envejecimiento. Sin embargo, no resultaban claros los efectos de la obesidad en las patologías vinculadas con la proteína Tau (denominadas “Tauopatías”), entre ellas el mal de Alzheimer. A lo sumo los investigadores suponían que la resistencia a la insulina jugaba un rol importante en estos efectos del sobrepeso excesivo.

El equipo ‘Alzheimer y Tauopatías’ dirigido por el Dr. Luc Buée mostró que los individuos obesos desarrollan una patología agravada. La conclusión se desprende de una serie de ensayos protagonizados por jóvenes ratas transgénicas que, con la edad, desarrollan progresivamente una neurodegeneración ligada a la proteína Tau, y que durante cinco meses fueron sometidas a una dieta rica en grasas conducente a una obesidad también progresiva.

“Al término de este régimen, las ratas obesas desarrollaron una patología agravada tanto desde el punto de vista de la memoria como de las modificaciones de la proteína Tau”, explica David Blum, investigador del Inserm.

Este estudio provee la prueba experimental de la relación entre la obesidad y las patologías vinculadas con la proteína Tau en un modelo de neurodegeneración del Alzheimer. En cambio indica que la resistencia a la insulina no sería el factor agravante, en contra de lo sugerido por investigaciones previas.

“Nuestras observaciones refuerzan la idea de una contribución mayor de los factores ambientales en el desarrollo de esta patología neurodegenerativa”, subraya Blum para luego agregar: “ahora trabajamos en la identificación de los factores responsables de este agravamiento”.

La gacetilla del Inserm incluye una infografía que MaldeAlzheimer también traduce con la intención de ilustrar el presente post (para ver la versión ampliada basta con hacer clic en la imagen correspondiente). Impresiona el proceso de desintegración que sufren las proteínas Tau en las neuronas de una víctima de olvido patológico.

Clic para ampliar.

Antes de terminar, cabe recordar el comunicado que la Organización Mundial de la Salud emitió en mayo pasado sobre sobrepeso y obesidad. Entre otras cuestiones, el texto hace hincapié en la estrecha relación con enfermedades no transmisibles como las enfermedades cardiovasculares (principalmente cardiopatía y accidente cerebrovascular), la diabetes, los trastornos del aparato locomotor (en especial la osteoartritis) y algunos cánceres (del endometrio, la mama y el colon).

Atentos a la información brindada por el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia, también habrá que incluir el aumento del riesgo de desarrollar Alzheimer en la lista de la OMS. A cuidar nuestro peso entonces…

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