Mozo, hay una mosca… en este estudio sobre Alzheimer

La mosca Drosophila y los seres humanos tenemos más de la mitad de los genes en común.

A través de su agencia de divulgación, el Instituto Leloir de Buenos Aires difundió el lunes pasado esta breve entrevista al investigador del CONICET que diseñó junto con su equipo una mosca que ayudaría a acortar tiempos en los estudios sobre Alzheimer. “Ver un proceso biológico toma un par de semanas en el insecto, ya que su ciclo de vida es más corto, mientras en el ratón demanda unos seis meses” cuenta. También explica que “la manipulación de los genes de la mosca es más fácil y económica”.

Eduardo Castaño es el nombre de este profesional argentino que además es jefe del Laboratorio de Amiloidosis y Neurodegeneración del mismo Leloir. Su trabajo comenzó tres años atrás, según sugiere esta página de la Alzheimer’s Association de los Estados Unidos.

En aquel entonces la comunidad científica ya trabajaba con moscas Drosophila, también llamadas “de la fruta”. Es más, hace cien años que las estudia -sostiene aquí la británica Alzheimer’s Society- y sigue haciéndolo porque (parece mentira) los seres humanos y estos insectos tenemos un 60% de genes en común.

A diferencia de la mayoría de las moscas modificadas genéticamente para que reproduzcan aspectos del Alzheimer, el modelo nacional (con perdón de la expresión chauvinista) aporta una novedad. De hecho, no presenta altas cantidades de la placa amiloide beta como la mayoría de sus antecesoras, sino que empieza fabricando cantidades bajas como la mayoría de los seres humanos sanos. Esta diferencia sustancial permitiría estudiar mejor una causa hipotética de la enfermedad: el aumento de la mencionada proteína tóxica.

En marzo de 2010, algunos medios hispanófonos (éste y éste por ejemplo) replicaron un cable de la agencia de noticias EFE. Basado en un estudio que publicaría la revista PLoS Biology, el texto anunciaba que, a partir de un experimento con moscas de la fruta, investigadores ingleses y suecos habían conseguido diseñar “una molécula capaz de prevenir la multiplicación de una proteína involucrada en el desarrollo del mal de Alzheimer”.

Eduardo Castaño entre los demás integrantes del equipo del Instituto Leloir. Foto extraída de Leloir.org. Clic para ampliar.

El cable citaba a una investigadora del Departamento de Genética de la Universidad de Cambridge. Según su testimonio, la molécula en cuestión impedía, no sólo la concentración de proteína en el cerebro y la consecuente formación de placas amiloides, sino el avance del proceso tóxico. Una vez inyectada en moscas de la fruta con Alzheimer, éstas habrían dado señales de curación.

La nueva molécula diseñada en Suecia es una pequeña proteína que se adhiere a otras proteínas en el cerebro.  La bautizaron como la compañía que la patentó: Affibody. La selección de publicaciones científicas transcriptas en el sitio web corporativo incluye tres relacionadas con el Alzheimer, de 2007, 2008 y 2013. Ninguna suena tan prometedora como el anuncio de EFE.

En la entrevista que el Instituto Leloir publicó el lunes, Castaño explica que el paso subsiguiente al diseño de esta nueva mosca Drosophila consiste en buscar entre sus quince mil genes cuáles modulan la toxicidad de la proteína amiloide beta, y compararlos con los genes equivalentes de personas con Alzheimer para determinar si éstos también se encuentran alterados.

“Si ése fuese el caso -especula el investigador del CONICET- cada gen identificado podría ser el blanco de potenciales estrategias terapéuticas”. Luego se preocupa por aclarar algo que el periodismo suele pasar por alto: “es muy difícil pasar de la mosca al humano (tanto que), una vez identificados estos genes, es posible que haya que crear otros animales transgénicos, como ratones y ratas, para comenzar los ensayos con fármacos”.

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2 pensamientos en “Mozo, hay una mosca… en este estudio sobre Alzheimer

  1. Más que petardos me parecen chasquibun Stella.

    De la mosca a los ratones y después a los monos que son los que tienen el cerebro más parecido al humano.

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