Alzheimer en la lengua

George Bush y Ronald Reagan, objetos de estudio de la Universidad de Arizona.

George Bush y Ronald Reagan, objetos de estudio de la Universidad de Arizona.

Los primeros síntomas de Alzheimer incipiente en el habla… Éste es el foco de interés para los investigadores de la Universidad de Arizona que a fines de marzo publicaron sus observaciones en el Journal of Alzheimer’s Disease (o Diario de la Enfermedad de Alzheimer en castellano). Difícilmente los legos en la materia nos habríamos enterado de la existencia de este trabajo si Visar Berisha, Shuai Wang, Amy LaCross y Julie Liss hubieran analizado los discursos de personas desconocidas, y no aquéllos de Ronald Reagan y George Bush padre mientras ejercieron la Presidencia de los Estados Unidos.

Sólo parte de la prensa norteamericana se hizo eco del artículo cuya síntesis se encuentra disponible en el sitio web del JAD. Los medios en cuestión aclararon que el principal motor del estudio fue, antes que la figura de Reagan, la oportunidad de probar nuevas tecnologías de análisis del discurso (de hecho para esta ocasión se utilizó un algoritmo específico).

En otras palabras, los científicos no eligieron a este paciente por su rol histórico sino porque fue un enfermo con diagnóstico firme y con un suculento historial de discursos transcriptos. Por otra parte, se lo comparó con Bush Sr. sólo porque ambos tenían casi la misma edad cuando iniciaron sus respectivos mandatos y porque gobernaron el país durante un lapso de tiempo similar.

A Reagan le diagnosticaron Alzheimer en 1994, y sin embargo Berisha y equipo encontraron cambios sutiles en los patrones del habla mientras ejerció la Presidencia de la Nación entre 1981 y 1989. Estas alteraciones -repetición de vocablos, disminución del uso de palabras únicas, sustitución de sustantivos precisos por sustantivos generales (“cosa” por ejemplo)- podrían ser manifestaciones tempranas de la enfermedad. La hipótesis parece encontrar sustento en la comparación con los discursos de Bush padre, que no presentaron variaciones de ese tipo.

En el artículo que escribió para el New York Times, el médico Lawrence Altman se ocupó de separar los tantos. “Los resultados publicados en el Journal of Alzheimer’s Disease no prueban que el señor Reagan haya exhibido síntomas de demencia, responsables de haber afectado su juicio y su capacidad de tomar decisiones mientras ejerció la función pública”, escribió antes de precisar: “La investigación (sólo) sugiere que las alteraciones del lenguaje algún día podrán ayudar a predecir el desarrollo de Alzheimer y de otras enfermedades neurológicas años antes de que los síntomas clínicos se vuelvan perceptibles”.

Altman en el NYT y Korin Miller para el servicio informativo de Yahoo! mencionaron dos trabajos que precedieron a éste de la Universidad de Arizona. El primero es un estudio comparativo que investigadores canadienses hicieron de la sintaxis de la obra de tres escritores británicos: Iris Murdoch (a quien se le diagnosticó Alzheimer), Agatha Christie (de quien se sospecha que tuvo Alzheimer) y P. D. James (que murió lúcido a los 94 años de edad). Las alteraciones en la obra de las dos mujeres no aparecieron en la obra del novelista casi centenario.

Miller, por su parte, recordó este estudio que data de febrero de 1996. Sus autores analizaron la evolución del uso del lenguaje escrito en un grupo de 93 monjas. Entre ellas catorce presentaban indicios sospechosos de Alzheimer.

Al término de su artículo, Altman adelantó que Berisha y equipo tienen la intención de analizar las transcripciones de otros Primeros Mandatarios y de conferencias de prensa que ofrecieron jugadores de fútbol americano recordados por haber sufrido importantes lesiones en la cabeza. También está en marcha el proyecto de grabar las conversaciones entre médicos y pacientes en cada consulta, para montar un registro de las alteraciones retóricas que podrían anunciar la aparición de alguna demencia.

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