Alzheimer en la piel

La piel: lugar donde se encuentra la memoria cuando huye de las garras del General Olvido.

La piel: lugar donde se esconde la memoria cuando escapa de las garras del General Olvido.

Cuesta poco imaginar al Alzheimer como a un militar despiadado que invade el cerebro de sus víctimas con la intención de someterlas al despotismo más humillante. De esta metáfora surge la personificación de la memoria en tanto integrante fundamental del gobierno depuesto, que huye de las garras del tirano y busca sobrevivir en algún escondite. También asoma la ilusión de la piel devenida en refugio mejor camuflado.

Este blog se refirió al menos una, dos veces a la memoria epidérmica de nuestros seres queridos enfermos. Les resultamos desconocidos cuando nos miran y les hablamos, pero los abrazos y las caricias les (nos) restauran la sensación tibia de familiaridad que parecía perdida para siempre.

“La memoria en la piel” habría sido un buen título para ese amague literario que nunca superó la instancia de borrador, en parte porque la lucha contra el General Olvido exige la redacción de piezas más bien informativas y/o reflexivas. Hoy queda oficialmente descartado porque -venimos a enterarnos ahora- existe la posibilidad de que el Alzheimer también frecuente la piel de los enfermos.

Venimos a enterarnos ahora, léase tarde. De hecho, la investigación liderada por los mexicanos Ildefonso Rodríguez Leyva y María Esther Jiménez Cataño tuvo sus quince minutos de fama meses atrás, cuando la difundieron la revista Time y la BBC entre otros grandes medios de los países centrales. A fines de la presente semana, volvió a llamar la atención de la prensa (sobre todo azteca) porque el paper correspondiente fue incorporado a los archivos de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH son las siglas en inglés).

Según la agencia de noticias Notimex (aquí, la réplica del cable original), estos científicos de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí descubrieron que la piel humana es una especie de “ventana” para identificar trastornos neurodegenerativos. El estudio, que duró cinco años, permitió detectar en la piel de pacientes de Alzheimer y Parkinson la presencia de la misma proteína alfa-sinucleína que suele depositarse en las neuronas de los cerebros afectados.

María Esther Jiménez Cataño e Ildefonso Rodríguez Leyva en la conferencia de prensa que brindaron el 2 de julio. Foto oficial.

María Esther Jiménez Cataño e Ildefonso Rodríguez Leyva en la conferencia de prensa que brindaron el 2 de julio. Foto oficial.

La importancia de este descubrimiento radica en la posibilidad de que una simple prueba cutánea sirva para diagnosticar esos trastornos neurodegenerativos cuya detección es tan complicada. Aunque todavía falta para llegar a pruebas concluyentes, la comunidad científica internacional se entusiasma con la promesa de una biopsia aplicable a pacientes vivos y a un órgano tan accesible como la dermis.

La incorporación del paper a la Biblioteca de Medicina de los NIH se produjo dos meses y medio después de que Rodríguez Leyva y Jiménez Cataño llevaran su investigación al 67º encuentro anual de la Academia Americana de Neurología en Washington. “A partir de nuestra presentación hemos seguido recibiendo invitaciones a exponer nuestros resultados, a publicar y también a participar de grupos de investigación de otras partes del mundo como Malasia. Esto ha sido muy estimulante para seguir trabajando en esta área que abre más posibilidades de investigación y de repuestas a un mayor número de preguntas que nos hacemos en torno al Alzheimer y Parkinson” dijo el jefe del equipo en la conferencia de prensa cubierta por La Jornada de San LuisEl Exprés y otros medios mexicanos.

Sin dudas, resulta esperanzador el hallazgo de un estudio capaz de reemplazar el hasta ahora único método de diagnóstico definitivo del Alzheimer: la autopsia cerebral. De ahí la repercusión mediática que tienen los anuncios sobre análisis de sangre en principio (cada vez más) reveladores.

Dicho esto, la constatación de los investigadores mexicanos provoca desazón en quienes imaginamos un refugio anatómico y/o cuartel general para la memoria de nuestros enfermos. Al parecer el General Olvido también pisotea territorio cutáneo; disminuye entonces la ilusión de sobrevida y resistencia.

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Un pensamiento en “Alzheimer en la piel

  1. Para los que estamos en la etapa de la duda de este diagnóstico tan terrible en un familiar es una buena noticia que para otros futuros pacientes haya una prueba diagnóstica certera, por más que lo más importante -el tratamiento- todavía no esté

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