Programa Nacional de Alzheimer. Entrevista a Patricio Pérez Leguizamón y Diego Castro

Patricio Pérez Leguizamon y Diego Cusato respondieron a las preguntas de MaldeAzlheimer con paciencia y generosidad.

Los Dres. Pérez Leguizamón y Castro integran del equipo multidisciplinario que lleva adelante el PNAz.

El Programa Nacional de Alzheimer y Enfermedades Semejantes, la demencia en general, el Alzheimer en particular fueron los tres grandes temas de la extensa charla que MA mantuvo el jueves pasado con los neurólogos Patricio Pérez Leguizamón y Daniel Castro, integrantes de la Sección de Investigación y Rehabilitación de Enfermedades Neurocognitivas del CEMIC y del equipo multidisciplinario que el Dr. Fernando Taragano coordina en torno al mencionado PNAz. El encuentro constituyó una valiosa ocasión para conocer mejor las características de una iniciativa alentadora, y para actualizar nuestro conocimiento en tanto familiares de enfermos.

“En septiembre de 2013 empezamos a reunirnos acá”, recordó Castro mientras señalaba una de las pequeñas oficinas del Departamento de Investigación ‘René Barón’, ubicado en el primer piso del CEMIC Saavedra. Dos años después, se presentaron formalmente los datos preliminares del programa que -en palabras de Pérez Leguizamón- apunta a dos objetivos fundamentales: uno epidemiológico, que consiste en “realizar un relevamiento en distintas regiones de nuestro país para contar con datos propios”, y otro educativo, que consiste en “proveer a la población de información sobre los factores de riesgo que aumentan las probabilidades de desarrollar demencia”.

Todavía falta analizar el noventa por ciento de los datos obtenidos en las localidades de San Antonio (Misiones), Rancul (La Pampa) y Villa María (Córdoba), pero el diez por ciento ya procesado sugiere que los factores de riesgo (obesidad, diabetes, hipertensión, alto nivel de colesterol) que inciden en la aparición de demencia varían según la localidad. Alrededor de éstas y otras observaciones giró la presentación del PNAz que tuvo lugar el 21 de septiembre pasado en el Círculo Italiano de Buenos Aires, y que neurólogos y entrevistadora mencionamos más de una vez en la charla del jueves.

– MA: En la presentación del lunes 21, otro integrante del equipo -el geriatra Daniel Seinhart- explicó que el trabajo en San Antonio, Rancul y Villa María también sirvió para determinar el mejor instrumento de diagnóstico de demencia, entre el test Mini-mental y la entrevista clínica estructurada o CSID por sus siglas en inglés.

P.P.L: Así es… Terminamos eligiendo la CSID porque es una herramienta sencilla que detecta a personas con demencia, sin necesidad de que intervenga un especialista. De hecho, los que hicieron estas entrevistas fueron agentes sanitarios y promotores comunitarios, a quienes capacitamos.

Como la CSID es de origen anglosajón, hubo que adaptarla para aplicarla acá. “Elegimos Rancul para validar nuestra versión, que luego usamos en San Antonio y en Villa María”, explicó Castro.

MA:  Hicieron el relevamiento en tres localidades, presentaron resultados preliminares, ahora siguen procesando datos. ¿Cuáles son los próximos pasos del equipo del PNAz?

D.C: En septiembre empezamos a difundir el programa, a rendir cuenta de lo hecho hasta ahora. También entregamos nuestra CSID validada para que cualquier agente comunitario pueda aplicarla. Ahora tratamos de ver cómo elaborar políticas sanitarias locales de acuerdo a la realidad de cada lugar.

P.P.L: La idea es extender el relevamiento al resto de las regiones de la Argentina, por ejemplo a la Patagonia. También estamos procesando los datos para presentarlos ante la comunidad científica.

D.C: Hay que decir que, como todo programa, éste también tiene una fecha de caducidad que está sujeta a renovación.

MA: ¿Se puede conocer la fecha?

D.C: Diciembre de 2015.

MA: En la presentación del 21 de septiembre también se habló del escaso conocimiento sobre Alzheimer entre las personas entrevistadas en las tres localidades elegidas para el relevamiento…

D.C: Una de las encuestas apunta a saber qué sabe la gente sobre demencia, sobre olvidos asociados al envejecimiento. Las respuestas varían según el lugar.

P.P.L: Pronto vamos a tener procesada la totalidad de esos datos.

– M.A: Hace algún tiempo los médicos indican realizar ejercicio, dormir bien, comer de manera equilibrada, controlar el colesterol para prevenir distintas enfermedades. ¿Qué aporta la confirmación de que estos cuidados también nos protegen del Alzheimer?

D.C: La primera cuestión radica claramente en la información que la persona viene a buscar al consultorio, y en cómo debería actuar una política sanitaria en pos de… Cada uno tiene su propio fantasma y ahí es donde podemos trabajar más sobre tal o cual asunto. Alguien convencido de que no corre riesgos de enfermarse del corazón podrá pasar por alto la recomendación de ejercicio físico, pero a lo mejor esa persona le teme al Alzheimer y entonces ese miedo lo lleva a abandonar la vida sedentaria.
La segunda cuestión se relaciona con la concientización. Si bien se sabe que hay que cuidar la presión y el nivel de azúcar en sangre, tener presente que esto también ayuda contra el Alzheimer refuerza la importancia de estas conductas saludables y el rol de la atención médica primaria.

P.P.L: Conviene tener incorporada la actividad física desde temprano porque, de lo contrario, resulta difícil incorporarla luego, a los cincuenta años. Por eso es importante inculcarla en chicos, adolescentes, jóvenes para prevenir el Alzheimer además de la hipertensión, los accidentes cerebrovasculares, las enfermedades coronarias.

MA: Tanto en la presentación del 21 de septiembre como en la presentación anterior que tuvo lugar en el Ministerio de Desarrollo de la Nación se dijo que el PNAz era un paso hacia la confección de un Plan Nacional de Alzheimer. ¿Existe alguna relación entre el programa que ustedes llevan adelante y los proyectos de ley que la Cámara de Diputados sancionó a fines del año pasado, y que desde entonces esperan ser tratados en el Senado?

P.P.L: Se trata de esfuerzos independientes. Todos queremos colaborar. Nosotros estamos haciéndolo desde lo epidemiológico y lo educativo.

D.C: Uno puede ir de arriba hacia abajo (empezar con un proyecto de ley destinado a proteger a las personas con demencia, a garantizarles la provisión de medicamentos, a darles un lugar en la sociedad) o de abajo hacia arriba, es decir, primero conocer las características de este problema en nuestro país para ver dónde y cómo actuamos, qué recomendar.

P.P.L: Esto lo hablamos con la gente de A.L.M.A. No hay nadie que venga a revelarnos una verdad. La idea del programa surge de las necesidades que nosotros vemos a diario en el consultorio, pero acá, en Buenos Aires. De ahí el interés en investigar qué pasa en el resto del país.

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Presentación del PNAz en el Ministerio de Desarrollo Social. Patricio Pérez Leguizamón y Diego Castro posan en primera fila: el primero en el extremo izquierdo, junto a la ministra Alicia Kirchner, y el segundo en el extremo derecho. Fernando Taragano mira a cámara desde la segunda fila, detrás de la funcionaria y de Noemí Medina de A.L.M.A.

– M.A: El Ministerio de Salud de la Nación participa del PNAz a través del programa Médicos Comuntarios, pero el respaldo fuerte proviene del Ministerio de Desarrollo Social. ¿Por qué?

P.P.L:: De las diez recomendaciones que la OMS difundió en 2013, siete son de índole socio-sanitaria.

D.C: La llegada al Ministerio de Desarrollo Social tuvo que ver con esos puntos y con el hecho de que el PNAz también cuenta con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Por otra parte, nos sorprendió la capacidad de entendimiento de la gente de esa cartera, porque pensaba más allá de la persona enferma; pensaba en la envergadura social de la enfermedad.

P.P.L: Esto de ir más allá del individuo era parte del lenguaje del Ministerio. Cuando nos anunciaron el apoyo al proyecto, sólo nos pidieron que empezáramos por las poblaciones más vulnerables y que tratáramos de que el programa fuera lo más federal posible.

MA: ¿El PNAz tiene alguna relación con el grupo de investigación 10/66 de la Alzheimer’s Disease International (ADI)?

D.C: No tiene relación directa pero sí lo tuvimos como referente.

P.P.L: La CSID se desprende de algunos de los estudios hechos por el 10/66. Al mismo tiempo, corresponde señalar que, cuando se hicieron esos estudios (en Argentina los hizo el Dr. Raúl Arizaga, concretamente en la localidad bonaerense de Cañuelas), todavía no había ninguna prueba contundente de la incidencia de los factores de riesgo. En cambio ahora, estudios recientes realizados en Inglaterra y Finlandia sugieren que el control de los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular reduce en un 25 por ciento la prevalencia de demencia (en otras palabras, se esperaba encontrar determinada cantidad de personas con Alzheimer, y sin embargo un segundo corte terminó mostrando un 25 por ciento menos).

MA: Esa reducción se registró a escala grupal. Ahora bien, ¿qué sucede a nivel individual? ¿Está comprobada esa misma disminución en alguien con síntomas de Alzheimer incipiente, por ejemplo?

D.C: Resulta difícil comprobar eso a nivel individual porque la velocidad del deterioro cognitivo varía según cada persona. Lo que sí deja claro el estudio finés, de nombre FINGER, es que el deterioro avanzó menos en un grupo poblacional con los factores de riesgo bajo control que en un grupo sin control de los factores de riesgo.

P.P.L: Las variables son muchas y es difícil predecir lo que va a ocurrir en cada individuo. Hay variables sobre las que podemos intervenir así como hay otras sobre las que no, por ejemplo la constitución genética. Por eso es difícil predecir la evolución de una persona en particular. Pero pensemos en alguien que realiza actividad física con regularidad: si no tiene la enfermedad, reducirá el riesgo de desarrollarla; si presenta un deterioro cognitivo leve, tardará más en ingresar a la instancia de demencia; si tiene demencia, estará estable más tiempo. Algo similar pasa con la dieta y con otros factores de riesgo.

MA: La proyecciones que la ADI publicó en su informe de 2015 auguran un incremento exponencial de la enfermedad a escala mundial. ¿Cómo relacionar este pronóstico con los estudios inglés y finés?

– D.C: Estos estudios fueron realizados en lugares cuidados. Representan casos ideales a los que debemos apuntar. Nosotros, en Argentina, estamos más vulnerables: controlamos menos los factores de riesgo y le prestamos menos atención a la salud pública.

MA: Hace un tiempo la hipótesis amiloidea divide aguas entre los científicos convencidos de que ésta es la hipótesis y aquéllos que entienden que se trata de una hipótesis más. ¿Cómo explicar el Alzheimer en medio de esta discusión?

P.P.L: Sabemos que el depósito de proteína beta-amiloide es un epifenómeno que se desarrolla en el cerebro. Esta proteína forma, por un lado, una especie de red llamada oligómeno, que va inundando el cerebro y generando un proceso inflamatorio. Por otro lado, también genera un depósito que se mantiene en forma soluble. Este fenómeno no es patrimonio exclusivo del Alzheimer: de hecho aparece en el Parkinson y en la Enfermedad por Cuerpos de Lewis. Sin embargo, hasta que no encuentre algo más sólido, la ciencia seguirá privilegiando esta hipótesis.

MA: ¿Entonces cómo distinguir demencia, Alzheimer y otras enfermedades similares?

P.P.L: Demencia es algo que los neurólogos conocemos como síndrome, es decir, un conjunto de síntomas y signos. Quien tiene demencia perdió su autonomía, es decir, su capacidad de valerse por sí mismo. Demencia es una gran bolsa, que la enfermedad de Alzheimer ocupa en un cincuenta por ciento. En esa bolsa también se encuentra la enfermedad de Parkinson en estado muy avanzado, la Enfermedad por Cuerpos de Lewis, casos de deterioro cognitivo vascular…

D.C: La CSDI no detecta la enfermedad de Alzheimer sino la demencia.

P.P.L: Se trata de una herramienta sensible pero con poca especificidad.

En esta instancia de la charla, Pérez Leguizamón describió con intención pedagógica la evolución de un enfermo de Alzheimer típico, de 60, 65 años.

“Lo más común es que esta persona empiece con olvidos de hechos recientes, que en principio parecen propios del envejecimiento normal. En algún momento estos olvidos comienzan a acentuarse y a convivir con otras cosas como la anomia (dificultad para encontrar la palabra que le corresponde a un objeto de uso frecuente) y síntomas comportamentales (depresivos, por ejemplo).

En algún momento esto empieza a repercutir en el trabajo, en la vida hogareña o en alguna tarea específica que realiza esta persona. Alrededor de seis a diez años después, el paciente pierde su autonomía y en ese momento decimos que tiene demencia”.

D.C: Definimos el grado de certeza del diagnóstico con otros estudios, por ejemplo neurocognitivos, de laboratorio, por imágenes. También evaluamos la presencia de otro tipo de alteraciones conductuales que sugieren otra causa de demencia que no es Alzheimer.

P.P.L: Diagnosticamos un poco a partir de la presencia de ciertos elementos, y otro poco a partir del descarte de elementos propios de otras enfermedades. Necesitamos evaluar al paciente de distintas maneras para descartar el déficit de alguna vitamina o la presencia de alguna alteración en la función tiroidea (aunque es poco común, el hipotiroidismo en un grado extremo puede provocar demencia).

D.C: Cuando viene a consultarnos por olvidos recientes, esta persona ya presenta acumulación de placa amiloide si la causa de estos olvidos es el Alzheimer. La acumulación de la proteína empieza antes de la aparición de los primeros síntomas y puede ser detectada por el PET con el compuesto B de Pittsburgh y a través de una punción lumbar.

P.P.L: Estas herramientas permiten acercarnos al diagnóstico, pero la autopsia es el único método efectivo en un cien por cien.

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2 pensamientos en “Programa Nacional de Alzheimer. Entrevista a Patricio Pérez Leguizamón y Diego Castro

  1. Es una pena que no tengamos los remedios para darles a nuestros familiares enfermos que no quieren tomarlos o que no pueden tragarlos. En Argentina solo hay pastillas que si se trituran pierden el principio activo además de daños en el estómago, intestinos, hígado y demás efectos secundarios (vómitos, subida de tensión, etc).
    Presión alta, colesterol, claudicación intermitente, maculopatía, zumbidos en los oídos, me huele más a demencia vascular siendo su causa la arterioesclerosis. Todos temas de obstrucción de las arterias por coágulos o plaquetas que se medican con anticoagulantes y antiagregantes plaquetarios. Me pregunto si no estaremos mal medicados con la memantina y el donepecilo porque si el problema es vascular no hay solución.¿ No estarán mal medicados nuestros enfermos?. Me da la impresión que están mal medicados y que el problema es la falta de irrigación de la sangre en el cerebro por obstrucción en las arterias y por lo tanto no llega el oxigeno y se mueren las neuronas para lo cual no hay solución. Ninguna enfermedad es degenerativa porque sí. A las plantas hay que regarlas. ¿Qué intereses hay detrás de todo esto?. ¿Es necesario hacerle sufrir tanto a los cuidadores? ¿Es necesario tanto dolor?

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