El Alzheimer desde el humor. Parte 3

El próximo 16 de abril contaré once años desde la muerte de mi padre, y sin embargo el Alzheimer sigue acompañándome. Por un lado, lo padezco en las pesadillas que me devuelven a Don Luis enfermo. Por otro lado, lo enfrento cada vez que preparo algún texto para este blog.

Si a estos once años les sumo el lustro que duró la pesadilla real, aquélla que empezó con el anuncio del diagnóstico y terminó con el deceso liberador, entonces superé la década y media de convivencia con esta enfermedad neurodegenerativa. A contramano de lo que algunos entendidos sostienen, en ningún momento sentí que el tiempo transcurrido me haya ayudado a tomar distancia del sufrimiento que el Alzheimer provoca en quien lo padece y en su entorno.

Será por eso que me cuesta encontrarles sentido a los chistes inspirados en la definición más básica del mal bautizado en honor a Don Alois. Entiendo que sus autores no tienen intención ofensiva, que sólo buscan bromear sobre el o (los) olvido(s), y que el Alzheimer les ofrece una hipérbole tentadora. En una, dos oportunidades coqueteé con la idea de que el humor también aporta en términos de difusión.

Sin embargo, no hay caso: me duele el uso que los humoristas suelen hacer del Alzheimer. El disgusto más reciente, me lo llevé a fines del año pasado cuando encontré la siguiente pieza que mi admirado Daniel Paz publicó en esta edición del suplemento Sátira del diario Página/12.

El chiste de Daniel Paz salió publicado en el suplemento humorístico de Página/12, el sábado 5 de diciembre del año pasado.

El chiste de Daniel Paz salió publicado en el suplemento humorístico de Página/12, el sábado 5 de diciembre de 2015.

La expresión “Alzheimer infantil” hizo rechinar mis dientes. Enseguida recordé este informe del periódico español ABC sobre las “consecuencias devastadoras” del Alzheimer precoz, e imaginé la tragedia que ocurriría si esta variante temprana efectivamente afectara a niños.

Otra vez vale preguntar por el destino de los chistes que giran en torno a enfermedades inconfundibles con males menores. Imaginemos que el simpático Andy simula un temblor corporal para zafar de alguna tarea doméstica y la madre comenta “Alarmante incremento del Parkinson infantil”. ¿Algún editor se animaría a publicar la ocurrencia? En caso afirmativo, ¿cómo reaccionarían los lectores?

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Actualización del 26 de marzo
Al día siguiente de publicado este post, el mismo suplemento humorístico de Página/12 publicó este chiste a propósito del 40º aniversario del golpe de Estado que los argentinos conmemoramos antes de ayer.

El chiste salió publicado, sin firma, en Sátira/12 del 26 de marzo de 2016.

El chiste sin firma salió publicado en Sátira/12 del sábado 26 de marzo de 2016.

De nuevo, reconozco que la humorada no gira en torno al Alzheimer ni a quienes lo padecen, sino a la oposición manifiesta del personaje contra el llamado “Día de la Memoria”. A priori, impresiona la ocurrencia de vivar la enfermedad, pero también es cierto que la mayoría de los lectores argentinos la entenderá como una alusión al graffiti “¡Viva el cáncer!” que un compatriota antiperonista garabateó más de seis décadas atrás cuando Eva Perón estaba agonizando, víctima de ese mal.

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13 pensamientos en “El Alzheimer desde el humor. Parte 3

  1. Querida María, comparto su disgusto con la banalización que cómicos, políticos, comentaristas en cualquier medio de comunicación o personas común y corrientes, inclusive amigos hacen del Alzheimer.
    Es desagradable escuchar o leer algún comentario banal sobre el tema al final de algún día ajetreado y sufrido, en mi caso, con mi “cuidada”, , y mas, despues de diez años de ver como mi esposa pierde irremediablemete, como todos nuestros enfermos, su mente y todo lo que ella fué.
    Banalizar esta enfermedad, desde mi punto de vista, provoca que la persona que detecta en sí los síntomas iniciales del Alzheimer o en alguno de sus cercanos, los minimice o esconda por temor o ignorancia.
    Solo puedo hablar por mi, ya que lamento no haber tomado en cuenta por ignorancia, aquellos primeros síntomas diez años antes de la decisión de consultar el neurólogo .
    Gracias por tocar el tema.
    Un abrazo afectuoso.
    Jesús

  2. María querida, hoy no puedo ni siquiera hablar de chistes sobre esta devastadora enfermedad. A mi mamá de 90 años le cambiaron los remedios y desde el sábado pasado ya hizo dos crisis gigantescas de gritos, sin saber quién era, llama a sus padres, hermanos (todos muertos). A esto se agrega que su presión sanguínea sube y baja (200/ 100 a 90/4) cada media hora. A las diez de la noche hizo un síncope y creí que ya se iba, pero llegaron los paramédicos y ahora la interné en Unidad Coronaria de un sanatorio. Siento que no doy más, no tengo ganas de bañarme porque para mi es toda una tarea con silla, porque no tengo equilibrio. Ya no se si tengo solo tristeza o le pido a Dios que se la lleve porque mis fuerzas ya no dan. En medio de mi soledad, hoy tuve la bendición de la compañía de una prima. Mi hermano no creo que venga porque tiene que viajar a USA de paseo….ya ni siquiera se lo pido.
    Te mando un beso y voy a poner todas mis fuerzas en bañarme para ir mañana al Sanatorio.
    Fanny

  3. Es muy importante lo que señala, Jesús. Permítame transcribirlo: “Banalizar esta enfermedad provoca que la persona que detecta los síntomas iniciales del Alzheimer o en alguno de sus cercanos, los minimice o esconda por temor o ignorancia”.

    Mucha fuerza, Fanny. Quienes tuvimos/tenemos a un ser querido enfermo no podemos siquiera sonreír ante chistes que, por sólo mencionar el Alzheimer, evocan el recuerdo de situaciones dantescas como la que describís.

    Un abrazo para ambos.

  4. María, algo que he aprendido, es separar a los amigos y parientes que de vez en cuando nos hablan o contactan por facebook con un sentimiento de´”lástima”;(porque nunca nos visitan) son clásicos los comentarios, no los repito aquí por obvio; a los que sinceramente pasan de ese sentimiento inicial al de en qué te podemos ayudar. Esta enfermedad es de solitarios y muchas veces abandonados. Cuando encontramos alguno que supera esta barrera, se convierten en compañeros invaluables… como es su caso para mi.
    Por otro lado, hablo por mí, he tratado de conservar el poco o mucho sentido del humor, el gusto por la música que siempre hemos disfrutado juntos, leer, cantar, bailar en cualquier ocasión, llorar de vez en cuando, creo que es sano y disfrutar cada momento, por pequeño e insignificante que sea.
    No quiero dejar de nombra la buena comida, me he convertido en un excelente cocinero, (la necesidad enseña y obliga) y de vez en cuando un buen vino
    Las amarguras viene solas y supongo ,que en su caso la muerte, por lo que considero, para mi, que hay tiempo para sufrir, llorar o morir, son una constante en esta enfermedad y supongo que en la vida. No envidio la vida de nadie y vivo lo que me tocó vivir, sin concesiones. aunque ella no se de cuenta o aprecie. “Es la vida”.
    Mis hijas me dicen que soy un optimista, no, sólo quiero vivir. Al final de cuentas, todo pasa.

  5. Mi muy estimado Jesús, le agradezco mucho este comentario lleno de luz. Le mando un abrazo tan grande como la amistad que nos une, y que trasciende la distancia geográfica así como los límites del mundo virtual.

  6. Gracias María, para mi es un privilegio. Para los buenos amigos no hay distancia. También un gran abrazo.
    Jesús

  7. No me hacen gracia estos dos chistes, es evidente que las personas que los escribieron no tuvieron a algún familiar muy cercano con esta maldita enfermedad, esta gente no sabe lo que es el Alzheimer, mucha ignorancia.
    Son conmovedores los comentarios de Fanny y Jesús. Ya pasé por esa situación, hace tres años que me quedé sola y la falta de apoyo de la familia en momentos tan difíciles es un daño adicional.
    Muchas veces pienso cuando veo gente joven y sana en la Iglesia que sería muy bueno que en lugar de ir tanto a rezar, sería mejor “HACER yendo a visitar todos los días a un amigo o a un familiar que nos necesita.
    María tiene razón, todos los días me acuerdo de mi padre, cuando falleció quería limpiar la casa pero no tenía fuerzas para hacerlo, es increíble, jamás pensé que esto me iba a suceder. La enfermedad no se va con la muerte pero hay que tratar de distraerse con actividades varias para no caer en depresión, Felices Pascuas

  8. No se si es por el momento que estoy pasando,pero me provoca tal indignación esos chistes que lo único que se me ocurre es sugerirle a quien escribe que vaya sólo un día a un geriátrico, hogar ,casa o al lugar que sea a permanecer con un enfermo,para ver qué sentimiento se despierta en él.

  9. Querida amiga María: me gustaría enviar un mensaje Daniel Paz en forma respetuosa para externarle mi opinión sobre sus viñetas con referencia al Alzheimer.
    Si está en su posiblidad proporcionarme ese dato mucho se lo agradeceré.
    De nada me sirve mi molestia si la persona que la provoca no lo sabe ni el porqué.
    También Felices Pascuas.
    Un abrazo con afecto
    Jesús

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