Anteojeras amiloideas

La investigación sobre Alzheimer tendrá más chance de avanzar cuando los científicos decidan quitarse las anteojeras amiloides.

La investigación sobre Alzheimer tendrá más chance de avanzar cuando los científicos decidan quitarse las anteojeras amiloides.

El National Advisory Council on Aging de los Estados Unidos (Consejo Nacional de Asesoramiento sobre Tercera Edad que responde al Departamento de Salud de ese país) tratará entre el martes y miércoles próximos las recomendaciones que los Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health en inglés) presentaron a principio de mayo con la intención de ajustar el rumbo de la investigación científica en torno al Alzheimer. Las sugerencias fueron elaboradas en el transcurso de una cumbre que tuvo lugar el 9 y 10 de febrero pasado en Bethesda, Maryland, y cuyo título incluyó el adelanto “Pistas hacia el tratamiento y la prevención“.

Impresiona un poco que a esta altura del partido una entidad como los NIH (siglas acordes al idioma original) se refiera a la necesidad de precisar el rumbo y utilice el sustantivo pistas. Otra vez, los familiares de personas con Alzheimer sentimos que la academia, los laboratorios, los Estados siguen sin comprender el olvido patológico de manera cabal y por lo tanto sin saber combatirlo, detenerlo, eventualmente revertirlo o curarlo.

Las recomendaciones se dividen en seis “sesiones”, cuyos títulos traducidos figuran a continuación: 1) Investigación interdisciplinaria para entender la etiología heterogénea y multifactorial de la enfermedad; 2) Transformando el desarrollo de terapias anti-Alzheimer: desde las metas hasta los ensayos; 3) Nuevas estrategias de prevención; 4) Mejorando el monitoreo, la evaluación y el cuidado del enfermo; 5) Empoderando pacientes y comprometiendo ciudadanos; 6) Alentando la conformación de sociedades a favor de una innovación abierta.

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Alzheimer en la lengua

George Bush y Ronald Reagan, objetos de estudio de la Universidad de Arizona.

George Bush y Ronald Reagan, objetos de estudio de la Universidad de Arizona.

Los primeros síntomas de Alzheimer incipiente en el habla… Éste es el foco de interés para los investigadores de la Universidad de Arizona que a fines de marzo publicaron sus observaciones en el Journal of Alzheimer’s Disease (o Diario de la Enfermedad de Alzheimer en castellano). Difícilmente los legos en la materia nos habríamos enterado de la existencia de este trabajo si Visar Berisha, Shuai Wang, Amy LaCross y Julie Liss hubieran analizado los discursos de personas desconocidas, y no aquéllos de Ronald Reagan y George Bush padre mientras ejercieron la Presidencia de los Estados Unidos.

Sólo parte de la prensa norteamericana se hizo eco del artículo cuya síntesis se encuentra disponible en el sitio web del JAD. Los medios en cuestión aclararon que el principal motor del estudio fue, antes que la figura de Reagan, la oportunidad de probar nuevas tecnologías de análisis del discurso (de hecho para esta ocasión se utilizó un algoritmo específico).

En otras palabras, los científicos no eligieron a este paciente por su rol histórico sino porque fue un enfermo con diagnóstico firme y con un suculento historial de discursos transcriptos. Por otra parte, se lo comparó con Bush Sr. sólo porque ambos tenían casi la misma edad cuando iniciaron sus respectivos mandatos y porque gobernaron el país durante un lapso de tiempo similar.

A Reagan le diagnosticaron Alzheimer en 1994, y sin embargo Berisha y equipo encontraron cambios sutiles en los patrones del habla mientras ejerció la Presidencia de la Nación entre 1981 y 1989. Estas alteraciones -repetición de vocablos, disminución del uso de palabras únicas, sustitución de sustantivos precisos por sustantivos generales (“cosa” por ejemplo)- podrían ser manifestaciones tempranas de la enfermedad. La hipótesis parece encontrar sustento en la comparación con los discursos de Bush padre, que no presentaron variaciones de ese tipo.

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Alzheimer y peste negra

¿El Alzheimer será el precio que pagamos por haber superado la epidemia medieval de peste bubónica?

¿El Alzheimer será el precio que pagamos por haber superado la epidemia medieval de peste bubónica?

Aunque falta probar científicamente la relación causa-efecto, resultan sugestivas las altas tasas de Alzheimer registradas entre los descendientes de los pobladores europeos que mejor resistieron a la peste bubónica. La constatación invita a considerar una hipótesis a simple vista descabellada: el origen del olvido patológico podría remontarse al Medioevo en el viejo continente.

La escasez de información disponible en Internet alimenta la sospecha de que estamos ante otro intento de explicación sin asidero. Sin embargo, cuesta mirar hacia otro lado cuando quien señala la novedad no es el autor anónimo de un sitio web sin credenciales, sino una autoridad científica.

En este caso, se trata del director de la filial del Conicet en la Patagonia, a quien el diario Página/12 entrevistó semanas atrás. Muy al pasar, el bioantropólogo Rolando González-José se refirió a la posibilidad de que el Alzheimer sea “un subproducto de la resistencia a la peste negra que azotó a Europa en la Edad Media y arrasó con más de la tercera parte de su población”.

El investigador contó que los individuos menos vulnerables a la peste se reprodujeron más. Según la hipótesis en cuestión, el olvido patológico se habría originado en el genoma de estas personas con más defensas y más prolíficas; de ahí su trascendencia secular.

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Encuestas en torno al Alzheimer. Recomendaciones para leerlas mejor

A las encuestas médicas también hay que leerlas con los ojos bien abiertos.

A las encuestas médicas también hay que leerlas con los ojos bien abiertos.

El divulgador científico Adrián Paenza publicó hoy en el diario Página/12 esta interesante nota sobre las encuestas, concretamente sobre los requisitos necesarios para alcanzar la mayor precisión posible. Aunque el artículo hace hincapié en el uso de esta herramienta por parte de los políticos interesados en sondear al electorado, algunos de sus pasajes resultan interesantes para quienes leemos resultados de encuestas relacionadas con las demencias en general y con el Alzheimer en particular. A continuación, figura una transcripción de las observaciones que ayudan a consumir este tipo de información de manera (más) lúcida.

Consideraciones preliminares
Las encuestas responden a la necesidad de diseñar un método capaz de consultar un grupo reducidísimo de personas y de convertir los resultados obtenidos en porcentajes reveladores en términos de población entera.

La matemática permite inferir, por ejemplo, qué pensamos cuarenta millones de argentinos con sólo encuestar a dos mil. Eso sí, resulta imprescindible que la metodología sea lo más rigurosa posible… La respuesta nunca será perfecta pero sí puede ser muy aproximada. Cuando esto sucede, incluye el margen de error calculado con respecto a la respuesta real (es decir, a los resultados obtenidos si se hubiera consultado -uno por uno- a los cuarenta millones de argentinos).

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