El Alzheimer desde el humor. Parte 3

El próximo 16 de abril contaré once años desde la muerte de mi padre, y sin embargo el Alzheimer sigue acompañándome. Por un lado, lo padezco en las pesadillas que me devuelven a Don Luis enfermo. Por otro lado, lo enfrento cada vez que preparo algún texto para este blog.

Si a estos once años les sumo el lustro que duró la pesadilla real, aquélla que empezó con el anuncio del diagnóstico y terminó con el deceso liberador, entonces superé la década y media de convivencia con esta enfermedad neurodegenerativa. A contramano de lo que algunos entendidos sostienen, en ningún momento sentí que el tiempo transcurrido me haya ayudado a tomar distancia del sufrimiento que el Alzheimer provoca en quien lo padece y en su entorno.

Será por eso que me cuesta encontrarles sentido a los chistes inspirados en la definición más básica del mal bautizado en honor a Don Alois. Entiendo que sus autores no tienen intención ofensiva, que sólo buscan bromear sobre el o (los) olvido(s), y que el Alzheimer les ofrece una hipérbole tentadora. En una, dos oportunidades coqueteé con la idea de que el humor también aporta en términos de difusión.

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Locos

Los familiares de enfermos de Alzheimer no somos locos de atar pero sí padecemos las secuelas de la demencia que sufren nuestros seres queridos.

Los familiares de enfermos de Alzheimer no somos locos de atar, pero de alguna manera sí lidiamos con las secuelas que deja la demencia ajena.

Semanas atrás me dijeron -con absoluta buena fe, sin ninguna intención de agraviar- que los familiares de enfermos de Alzheimer estamos o quedamos “un poco locos”. La apreciación vino a cuento de un comentario anodino que hice sobre los lectores que intervienen en este blog para contar o reflexionar sobre algo completamente ajeno al tema del post en cuestión.

Antes de seguir aclaro, por si hiciera falta, que esa observación tampoco fue crítica. Sólo repetí algo que escribí en más de una ocasión: este espacio fue concebido para hacer catarsis.

Volviendo a la locura que nos diagnosticaron, la misma persona agregó lo siguiente para fundamentar su opinión. “Mirá tu caso: llevás casi once años de tiempo y energía invertidos en el blog”.

Ésta no es la primera vez que alguien sugiere que la continuidad de MaldeAlzheimer es un indicio de derrape. Y, aunque no conocen otros blogs, sitios, páginas de Facebook de temática similar, estas personas sospechan que administradores y visitantes de esos espacios se conducen más o menos igual que nosotros en esta pequeñísima comunidad virtual.

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Tres desafíos en torno a la conmemoración del mes y día mundial del Alzheimer

"El fin del Alzheimer empieza con vos", reza esta consigna de la Alzheimer's Association de los Estados Unidos, organizadora de las conferencias anuales que suelen servir de plataforma de lanzamiento para la promoción de nuevas drogas. Este año fue la solanezumab.

“El fin del Alzheimer empieza con vos”, sostiene la Alzheimer’s Association de Estados Unidos, organizadora de conferencias anuales que suelen servir de plataforma promocional de nuevas drogas. Solanezumab fue la estrella en la edición de 2015.

Hace un par de años me cuesta cada vez más adherir a las campañas de difusión y concientización sobre Alzheimer en el marco del mes y día mundial. Entiendo la importancia simbólica de las fechas, así como reconozco los resultados obtenidos en términos de visibilidad mediática, pero tengo la sensación de que en septiembre aumentan los vicios comunicacionales que suelo criticar en este blog.

Sin dudas, la opinión pública es especialmente sensible a los pronósticos apocalípticos, a los relatos melodramáticos, a los héroes de a pie que enfrentan la adversidad con entereza encomiable, a las fábulas sobre el poder reparador del amor. Resulta lógico, entonces, que en un primer momento se haya recurrido a estas fórmulas narrativas para llamar la atención sobre una enfermedad desconocida o, peor aún, subestimada porque ataca un segmento poblacional con escasa (a veces mala) prensa en nuestra sociedad juventófila o gerontófoba: los adultos mayores.

Damos fe de los resultados positivos de esta primera estrategia quienes analizamos el espacio mediático concedido al Alzheimer en los últimos diez años. Para tener una idea de esta evolución notable, basta comparar la cobertura que el periodismo le dedicó al 21 de septiembre en 2005, y aquélla que les dedica a las campañas en marcha desde fines de agosto pasado.

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