El miedo de los hijos

En algún momento los hijos de un padre o madre con mal de Alzheimer tememos por nuestro futuro. Nos asusta la posibilidad de llevar la enfermedad en la sangre y de convertirnos en un fardo para nuestros seres queridos, sobre todo nuestra descendencia.

Las informaciones que circulan por Internet son contradictorias. De hecho, ya en 2007 este blog se refirió a la “vieja antinomia” entre los orígenes exógenos y endógenos del olvido patológico.

Cinco años después, la ciencia sigue siendo cauta cuando se pronuncia sobre esta cuestión. Al parecer, lo único seguro es que una variante de Alzheimer es decididamente hereditaria: a mediados de mayo, el New York Times publicó este artículo sobre un caso en Medellín, Colombia (aquí, la información en castellano).

Por lo demás, la proporción de hijos que replican el olvido patológico de su padre/madre enfermo oscila entre el 5% y el 15% según las distintas fuentes citadas en la Web. Si bien son relativamente bajas, estas cifras no consiguen erradicar la sensación de espada de Damocles que pende por encima de nuestras cabezas.

“Siento inseguridad por mi futuro; no quisiera que mis hijos sufran como yo con mi papá enfermo”, me confió días atrás una lectora de MaldeAlzheimer. Ante el fenómeno de hipótesis divergentes -cuando no contradictorias- quizás lo mejor sea concentrarnos en nuestro presente, por más complejo que nos resulte.

La recomendación no pretende descalificar una preocupación lícita, sino mantener a raya la tendencia al fatalismo y/o a la profecía autocumplida. Concentrémonos en nuestro aquí y ahora; tengamos en cuenta que obsesionarnos con nuestra condición de hijos de un enfermo atenta -hoy mismo- contra nuestra propia salud mental.

9 pensamientos en “El miedo de los hijos

  1. Buenas tardes, María,

    La lectora que tiene miedo que sus hijos sufran no sabe que hay algo peor: directamente no haber tenido descendencia, haber sido hija de un enfermo de Alzheimer y ser hija de una señora con demencia senil. Es decir, todo lo que uno ha hecho y sigue haciendo por los padres, nadie lo hará por nosotros. Decidí sublimar el pánico a través de una investigación sobre Desarrollos Inmobiliarios para personas mayores (2, 3 y 4 de julio, en la Cámara Inmobiliaria Argentina, ya te invitaré más personalmente), y a los 49 años estoy cursando el CBC para seguir Terapia Ocupacional (ya hice el Master con mis viejos).
    No sé qué decir, pero la entiendo a la señora.
    Un beso grande
    Stella

  2. “Sublimar el pánico”… Stella, me quedo con esta (muy pertinente) expresión.

    Cada situación personal es compleja y preocupante per sé. Ser una carga para nuestros seres queridos (tengamos hijos o no) y quedarnos a solas con la enfermedad son los fantasmas más recurrentes.

    Seguro hay otros… Lo importante, me parece, es reconocerlos y tomarlos como lo que son: la expresión de un miedo lógico, atendible, esperable, pero no necesariamente un anuncio del destino.

    Gracias por darte una vuelta por acá. Un abrazo.

  3. Con mi hermana tratamos de superar (o tapar, no lo se) este miedo con algo de humor. Tengo que reconocer que es un humor absolutamente negro, no apto para todo público. Pero bueno, al menos a mi me libera de ese instante de pánico en el que entro cuando sin quererlo, mi mente hace un cambio de roles y de pronto me veo en el lugar de mi mamá. Es nuestra forma de “sublimar el pánico” (como bien dice Stella).

  4. Existe un sistema de diagnóstico bastante seguro de la posibilidad de sufrir esta enfermedad pero hoy elijo no ir en busca de lo incierto.

  5. El trasfondo de esta cruel enfermedad es la soledad, mi madre esta enferma desde hace 15 años y precisamente ahora no encuentro la manera de comunicarme con ella, pongo la música que le gustaba, que escuchaba cuando era joven y sabe tararearla, pero la letra ya se le olvido, ya no recuerda que soy su única hija, y cuando pienso en que yo puedo enfermar igual me paralizo de pánico. No se que será de mi, o si vivire hasta esa edad, pero la sola idea de que no sabemos nada de esa enfermedad me deprime, como se adquiere? cuando? definitivamente me asusta.

  6. yo no lo esperimente con mi padre,fallecio a los 50 años.hoy lo vivo con mi abuelo de 86 años.quiero ayudarlo a que este paso por la vida se lleve un dia a dia de risas…pero confieso que tengo miedo de que llegue el dia en que no me recuerde…..

  7. Mi madre sufre de Alzheimer .Soy su unica cuidadora aunque somos 4 hermanos. Nadie quiere sufrir , todos quieren estar felices pensando que conmigo esta bien, reconocen que siempre fui la que mas la quiso ,vivi mucho tiempo con ella ,casi siempre. Ya no me reconoce,pero si reconoce a los 2 mayores que no han hecho sido darle molestias. Estoy muy afectada y no veo salida a corto ni largo plazo. Se que vienen tiempos peores ,solo estoy pegadita a DIOS que es el que todo lo puede y me muestre el camino. Un abrazo desde Barranquilla ,COlombia

  8. A decir verdad yo no tengo familiar directo con esta enfermedad, es mi suegra la que lo padece mi esposa que debe cargar con esto…. espero que haya una luz de esperanza a este mal, pero yo que la conoci cuando estaba normal, culta, inteligente, amable, y verla asi y como se deteriora a diario me pone muy mal, fuerza a todos. ninguno de sus padres tuvo ese mal.

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