Cumbre del G8 sobre Demencia. Inquietudes más allá de la dimensión simbólica

El Primer Ministro británico David Cameron, anfitrión y expositor en la 'G8 Dementia Summit'.

El Primer Ministro británico, anfitrión y expositor en la ‘G8 Dementia Summit’.

Clarín en la Argentina, la CBS en los Estados Unidos, la agencia Reuters en Inglaterra, la Deutsche Welle en Alemania, Le Nouvel Observateur en Francia, el diario El Mundo en España, la agencia ANSA en Italia son algunos de los medios atentos a la G8 Dementia Summit que tuvo lugar el miércoles pasado en Londres y que refleja la preocupación de Occidente por el avance global del Alzheimer. Tamaña cobertura periodística alimenta la sensación de estar ante un hito sin precedentes en términos de visibilidad: por lo pronto, hoy suena a mal recuerdo la indiferencia generalizada que el olvido patológico supo provocar años atrás.

El sitio oficial a cargo de la promoción de la cumbre informó (aquí) que ésta “concluyó con la publicación de una declaración y de un comunicado donde figuran los acuerdos alcanzados” por los países que integran el Grupo de los Ocho. Básicamente los representantes de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia decidieron aunar esfuerzos para:

 Fijar en 2025 la fecha límite para encontrar una cura o al menos una terapia disuasiva.

 Aumentar significativamente la cantidad de dinero invertido en investigación.

 Incrementar la cantidad de personas involucradas en ensayos clínicos y estudios.

 Darle un nuevo envión global a la innovación, siguiendo los pasos de las investigaciones sobre sida y cambio climático.

 Desarrollar un plan de investigación internacional.

 Compartir información derivada de los estudios sobre demencias entre los miembros del G8 para que estos países puedan trabajar juntos y obtener los mejores resultados.

 Alentar la disponibilidad irrestricta de todas las investigaciones realizadas con fondos públicos para que otros investigadores puedan retomarlas cuanto antes.

El portal del Estado británico publicó las versiones digitales de la declaración (aquí) y del comunicado mencionados (aquí). Tras citar el informe Demencia, una prioridad de salud pública que la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió en 2012, el primer documento advierte que el cuidado médico, social e informal de los pacientes absorbe el 70% de los 604 mil millones de dólares anuales que cuesta enfrentar este flagelo a escala global. Como el 60% de las personas con demencia vive en países con ingresos bajos o medios, los integrantes del G8 entienden que el desafío económico se intensificará con el aumento de la expectativa de vida en estas naciones en vías de desarrollo y, por carácter transitivo, en el mundo entero.

A raíz de esta proyección, la declaración insiste en reforzar el trabajo en equipo no sólo entre los países que conforman el G8 sino con otros colectivos internacionales como las ONU, la OMS, la Comisión Europea, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El segundo documento reconoce la necesidad de “atraer nuevos inversores” y de alentar la colaboración entre los ámbitos empresarial y académico, y entre los sectores público y privado. “Debemos explorar todas las avenidas de la innovación”, dice textualmente. 

El comunicado también informa sobre la intención de un segundo encuentro, esta vez en los Estados Unidos y en febrero de 2015, “con otros expertos globales -incluidas las mencionadas OMS y OCDE- para repasar el progreso alcanzado”.

Sin ánimo de descalificar la iniciativa del Grupo de los Ocho (vale insistir en la importancia simbólica/comunicacional de esta cumbre), me permito compartir con los lectores de MaldeAlzheimer algunas inquietudes personales.

La primera… Por momentos me cuesta distinguir entre la mera expresión de deseos y la postulación de objetivos efectivamente concretables (con perdón del neologismo). Por ejemplo, la decisión de fijar en 2025 el plazo para encontrar una solución efectiva suena más a la confirmación de las expectativas que el Presidente Barack Obama oficializó un año atrás en su propio país que al cálculo derivado de un cronograma elaborado con rigurosidad científica.

La segunda inquietud… No deja de hacerme ruido la intención de extender la contención a las víctimas de demencia (tanto a los pacientes como a su entorno familiar) en boca de mandatarios (el Primer Ministro David Cameron por citar el ejemplo más emblemático) cuyas acciones de gobierno apuntan al recorte de los servicios de salud pública. Por otra parte, cabe preguntar quién coordinará la mejor articulación entre la actividad académica e industrial/comercial y los ámbitos público y privado: ¿los Estados o las corporaciones? Según cuál sea la respuesta, seguro variará la metodología para llevar adelante la mencionada ampliación.

La tercera inquietud… Los países que integran el G8 rara vez aprueban la idoneidad de los gobiernos del Tercer Mundo que llevan adelante políticas de inclusión, entre ellas aquéllas concebidas para acercar el servicio de salud pública a los ciudadanos con bajos recursos, que no pueden acceder a la oferta privada. Quizás por eso la convocatoria a la cooperación internacional no menciona a representantes de las naciones donde en teoría el Alzheimer y demás demencias avanzarán más, ni siquiera a aquéllas dispuestas a sumarse a esta lucha global. ¿De qué manera se enfrentará entonces este fenómeno focalizado?

Porque es la más inmediata o casi instintiva, quizás la última inquietud debería figurar en primer lugar. Me refiero a la distancia real entre los postulados/metas de la cumbre y la cotidianeidad de los enfermos y sus cuidadores. Limitémonos al ejemplo del plazo y preguntémonos, si efectivamente los investigadores encuentran la mejor solución para 2025, ¿cuánto tiempo habrá que esperar para que la droga y/o terapia en cuestión estén disponibles en el mercado? ¿Y cuánto más para que el acceso sea universal, es decir, para todos los enfermos por igual?

Con suerte, la próxima reunión del G8 en febrero de 2015 ayude a disolver éstas y otras dudas.

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3 pensamientos en “Cumbre del G8 sobre Demencia. Inquietudes más allá de la dimensión simbólica

  1. Hola! Es probable que el Grupo de los 8 se cierre al aporte (sobre todo de inteligencia) de los demás países por 2 razones: por suponer que el retorno en ganancias será descomunal (en caso de venta de medicamentos), o por considerar que la materia gris científica seria y confiable sólo se encuentra en esos 8 países. Pero no me extrañaría que el gran batacazo lo dé Cuba…… Habrá que esperar!
    Stella

  2. ¡Transmisión de pensamiento, Stella! En Cuba pensaba cuando redacté el párrafo sobre la exclusión de algunos países de la convocatoria del G8. Por otra parte, estoy de acuerdo con las dos hipótesis que barajás… y con la necesidad de estar atentos a ver qué pasa.
    Un abrazo.

  3. Pingback: Nueva convocatoria a combatir la enfermedad de Alzheimer – Espectadores

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